domingo, 24 de abril de 2011

Los libros que hay que leer

Una "cándida" lectura






Ayer se celebró en el país el Día del Libro (en Cataluña, de Sant Jordi, con el lema Un libro y una rosa). En Tossa, la celebración es modestísima y apenas se nota por un par de puestos con libros con la señera como falda y espigas y rosas como adorno. Yo también participé de la fiesta comprando un libro y acabando de releer el Cándido, de Voltaire, que es la lectura que recomiendo en la entrada de hoy. Sin dejar de creer que en toda biblioteca que se precie no debe faltar este libro, su lectura siempre nos dejará un poso de sabidiría y una sonrisa en la comisura de los labios. La historia de Cándido, que sigue fielmente las enseñanzas de su maestro Pangloos, según la cual este mundo es el mejor posible, es un enamoramiento tan ciego de la baronesita Cunegunda que la sigue por todo el mundo y, finalmente, se casa con ella pese a que la que había sido la mujer más hermosa del mundo se ha convertido con el paso del tiempo y las adversidades en un despojo de fealdad. A lo largo de su peripecia humana, Cándido, optimista e ingenuo por naturaleza da con personajes de lo más curioso que le van abriendo los ojos respecto a muchos aspectos de la vida. Entre ellos destaca Martín, un descreído absoluto que cree que el mundo está mal hecho y el hombre es un pelele en manos de envidias, injurias, enfermedades, contratiempos, pobreza, desengaños amorosos, etcétera, que, sin embargo, se muestra fiel y agradecido. Otro personaje curioso, muy del siglo XVIII, alter ego de Voltaire, es el senador veneciano Pococurante que no deja títere con cabeza cuando se pone a hablar de cualquier tema, desde música hasta libros (de los clásicos apenas salva a un par de ellos, Taso y Horacio, y tacha de tostones las obras inmortales de Homero y de denigrante El Paraíso perdido, de Milton) pasando por la pintura (la crítica que hace de dos obras de Rafael es de lo más demoledor). El libro, además, es una colección de curiosidades y descripciones de los países por donde pasa Cándido, así como una disección irónica (la ironía es el arma favorita de Voltaire) del alma humana, que, según el autor, sólo se mueve por intereses personales y que el altruismo, el amor, la solidaridad y la libertad sólo son espejismos. Es quizás Cándido la obra que mejor representa el modo de pensar de Voltaire, uno de los autores más representativos de la Ilustración.


He aquí el razonamiento final de Pangloss que justifica todos los males que ha sufrido Cándido en su deambular por el mundo tras su amada Cunegunda, hasta dar en la huerta que él cultiva con sus propias manos:



"Todos los acontecimientos están encadenados en el mejor de los mundos posibles; porque (ve aquí la razón ) si no te hubieran echado a puntillones del más hermoso de los castillos por aqúel ósculo que diste a la señorita Cunegunda; si no te hubiera cogido la inquisición; si no te hubiera fustigado después; si no hubieras viajado a pie por América; si no hubieras perdido los carneros que sacaste de aquel bienaventurado país, no regarías ahora las coles, ni comerías espárragos y alcachofas, ni las venderías en la ciudad de Constantinopla."

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