
jueves, 31 de diciembre de 2009
MEMORIAS DE UN JUBILADO

martes, 29 de diciembre de 2009
POEMAS RESCATADOS

COPLA DE LOS JERIFALTES
¡Qué bien os va el carnaval
disfrazados de sotana:
en una mano el misal
y en la otra la sotana!
ENTRE FRAY LUIS Y GARCILASO
¡Y dejas, Jesús Pérez,
a tus chicos ausentes y dolidos
en estas aulas! Vuelve
y hazles entretenidos
sus libros que son arduos y aburridos.
Dolientes, duras horas asesinas,
aulas que a la tarde desfallecen,
alumnos que tropiezan con lexemas
y se duermen al ruido de la tiza
trazando en la pizarra albos senderos.
EN LA MARCHA DE UN COMPAÑERO
Hay pocas cosas tristes en la marcha,
como dejar la vida sobre el tiempo
en el mantel de los olvidos
o sobre el largo río del silencio.
Como dejar un hábito, un oficio
que se hizo humanidad entre los dedos...
Pero el recuerdo y la nostalgia pueden
sacar de aguas benditas el venero
que sigue alimentando las raíces
en nuestro tronco abierto a cielos nuevos.
Y así, un papel doblado en el bolsillo,
un horario, una nota, un libro viejo,
la macha de bolígrafo en un traje...
te evocarán el alma de las aulas,
el ruido del pasillo o de las risas
de una urraca posada en el sendero.
Y seguirás anclado de algún modo
al mar de la enseñanza aunque estés lejos.
EPIGRAMA
Siempre estás triste, Tristón,
en tus hoyos de tristeza
metido hasta la cabeza
y dolido el corazón.
Esa cara has de encender
con nuevos tragos de vino
y alegrar tu gris camino
con la miel de una mujer.
LA ESCOBA
La escoba siempre arrastra
los pelos por el suelo;
su cuerpo, tieso y flaco,
barriendo mira al cielo.
Furiosa el polvo empuja,
y dicen que de noche
sobre ella va una bruja.
EL CISNE BLANCO
Sobre la línea del agua,
el cisne blanco es un dos,
un dos de tiza que nada
y se arrodilla ante Dios.
JUBILADO
A Pallerín
Pallero, viejo amigo,
¿dejaste al fin la tiza a buen recaudo
al fondo del cajón de lo vivido?
¿Dejaste al fin cerrada la ventana
que daba a la arboleda de tu horario?
¿Aún sigues sintiendo la luz fiel
de los ojos alumnos en tu espejo?
Es algo que no muere. Todavía
está reciente el aire que lo mueve.
Aún respira
tu alma los aromas del oficio.
Pero todo algún día pasa y teje
su nido en la memoria y pone huevos
de pálida nostalgia. También tú
vivirás lo agridulce de esta hora.
Los ecos, no las voces, el reflejo
del alma en la corriente. Pero ahora,
Pallero, viejo amigo,
disfruta de esta magia, de este gozo
que da el saber que has hecho los deberes
con alta nota. Brillan todavía
en tus manos las uvas que plantaste.
Bebe el vino de la satisfacción,
que el recuerdo está en la copa ya bebida.
domingo, 27 de diciembre de 2009
MEMORIAS DE UN JUBILADO
Las ranas son los animales que mejor se adaptan a los dos medios más difíciles, la tierra y el agua (el aire es para la lluvia y los aviones), y saben sacar provecho de uno y otro. Quizá por ello a mí, que pertenezco a un signo de agua, me parecen las ranas en este caso los animales que mejor se acoplan a mi carácter. Soy un personaje de tierra que ha nacido para caminar sobre la tierra y acabar un día mezclado con la tierra, siempre, claro está, sin perder de vista el agua, el río que me lleva por ella hacia el fin de todo, que es el mar, como decía un poeta preferido. Quizá por ello, un día, como dije, me decidiera a coleccionar ranas de mentira (las de verdad ya las veía saltar en mi infancia desde la yerbera de la orilla hacia el brazo del río de mi barrio mientras caminaba por ella pensando en alguna aventura), ranas de madera (las que me dan suerte); ranas de cristal (las que me llevan a viajes inolvidables por paisajes lacustres de Italia), que más de una vez he intentado arreglar tras alguna caída accidental; ranas de piedra (las que me traen a las mientes viajes de mi hijo mayor por América, como aquella de Chinatown, subida a una pulida piedra, todo en un bloque, trabajo de chinos); ranas de plástico, de loza, de llavero, de cinta para el pelo, de mechero, de pinza para papeles, de cenicero, de radio, de escafandra, de esponja, de vajilla peruana, de sacapuntas, de cordones para zapatos de niño... y una largo etcétera distribuido, como ya dije, por todos los rincones de la casa y del jardín, rincones que mi nieto conoce al dedillo. El niño, nada más entrar en casa, salta de gozo y sale corriendo hacia la primera vitrina del comedor donde saben que están las ranas diciendo en su lengua balbuciente "aiailanana" (la palabra "rana" brinca en sus labios), y este abuelo, que se muere por jugar con él, le abre la puerta de cristal del mundo de sus sueños y le saca dos o tres ranas que tanto le gustan: una es de cerámica rusa que yo misme hice cuando mi mujer trabajó durante un tiempo este material para confeccionar platos adornados con rosas (aún me acuerdo la paciencia que ponía para construir centenares de pétalos con aquel palito de cabeza esférica con el que moldeaba los finísimos pétalos rosados, colos que conseguía impregnado la masa con blanco de óleo y una pizca de rojo), otra rana es la del tamborcillo de peces pintados que se mueve apretando su base movilble y que en otro tiempo llevé en el salpicadero de mi coche anterior (en el de ahora llevo suelta una rana de madera troquelada que fue llavero y colgando del espejo retrovisor otra ranita formada por pequeños cuerpos cónicos); con las que le dejo juega un rato, hasta que mirando hacia la escalera que lleva a las plantas superiores, me dice con su lengua especial que lo lleve hacia el altillo donde están las otras, mientras empieza a gatas a subir los escalones... La afición por las ranas que tiene mi nieto no sólo se la he infundido yo porque ya en su habitación, sobre su cuna, desde muy bebé vio colgada sobre su cuna una rana de madera con alas abiertas para que diera vueltas a un simple empujoncito y que su padre, mi hijo pequeño, había puesto allí, así como dos lámparas de pared al lado de la cuna que muestran sendas ranas pintadas. Por todo eso, con las fiestas de Navidad su abuelo le acaba de regalar una rana de trapo simpatiquísima que habla, canta canciones, y reproduce música de Mozart según palpe determinadas zonas de su cuerpo debidamente señaladas. Un rato estuvo pendiente de la nueva rana, su rana, y hasta le sacó partido haciéndole repetir: "Esto es... esto es... esto es..." sin levantar el dedito del rombo amarillo del pecho de la rana. Claro está que enseguida la dejó para jugar a su juego favorito, que es subir y bajar las escaleras para jugar con las ranitas de la buhardilla o las del comedor (ahora también ha descubierto la rana imantada de la nevera, junto con la luz del horno... Este niño es el nuevo brillo de la mirada de su abuelo.
viernes, 25 de diciembre de 2009
POEMAS RESCATADOS
jueves, 24 de diciembre de 2009
MEMORIAS DE UN JUBILADO

miércoles, 23 de diciembre de 2009
DE VISTA, DE OÍDAS, DE LEÍDAS
lunes, 21 de diciembre de 2009
DE VISTA, DE OÍDAS, DE LEÍDAS

viernes, 18 de diciembre de 2009
MEMORIAS DE UN JUBILADO
jueves, 17 de diciembre de 2009
DE VISTA, DE OÍDAS, DE LEÍDAS

Si todavía hay alguien que no ha visto Secretos del corazón, película que fue nominada a un Óscar por mejor película de habla no inglesa y que en la XII edición de los premios Goya obtuvo varios galardones (sobre todo, el de mejor actriz de reparto, que recayó en Charo López o el de mejor actor revelación, Andoni Erburu), podrá encontrarla en cualquier Videoclub. Sin duda pasará un buen rato.
RELÁNGRAFOS

martes, 15 de diciembre de 2009
POEMAS RESCATADOS

Asisto a esta pacífica mutilación,
a esta necesaria mutilación.
La sierra rasga la mañana silenciosa
y los pájaros cantan lejos,
sabedores de esta poda perentoria, urgente
que hará brotar mañana otro follaje,
otro abrigo nuevo para sus blandos cuerpos.
Veo derrumbarse brazos viejos, cansados,
caer a tierra con la piel podrida,
con un golpe de muerte que no agobia,
que no estremece.
El cielo queda limpio.
El árbol queda limpio, adolescente,
de nuevo luchador, de nuevo atento
a la vida.
Poda liberadora,
muerte conveniente:
¡qué resurrección preparas,
lenta, segura, poderosa!
Detrás de los muñotes rezumantes
queda la sangre nueva,
la savia que alimenta las bodegas
del árbol;
mañana subirá encendida
hasta los confines vegetales
para dejar en el aire
el grito verde
de la resurrección anunciada.
lunes, 14 de diciembre de 2009
POEMAS RESCATADOS
domingo, 13 de diciembre de 2009
POEMAS RESCATADOS

sábado, 12 de diciembre de 2009
DE VISTA, DE OÍDAS, DE LEÍDAS

RELÁNGRAFOS

viernes, 11 de diciembre de 2009
MEMORIAS DE UN JUBILADO
jueves, 10 de diciembre de 2009
DE VISTA, DE OÍDAS, DE LEÍDAS

domingo, 6 de diciembre de 2009
POEMAS RESCATADOS



viernes, 4 de diciembre de 2009
FOTOGRAFÍAS QUE HABLAN SOLAS
Siempre en continuas obras. Y no desmerece por ello el motivo principal. Así es la vida. Renovar o morir. Eso nos pasa a todos y a las ciudades donde vivimos o visitamos también. Como a Vitoria. La fotografía habla sola. La Catedral Neogótica, hoy Museo Diocesano, sigue ahí con su belleza única, remedando fielmente el estilo gótico en puertas, ojivas, pináculos y arbotantes, sin olvidar vidrieras y rosetones, pese al bullicio y trajín de las obras vecinas que se encargan de remozar la cara de calzadas y aceras aledañas a la Plaza de Lovaina. Para hacer todo eso es necesario un poco de sacrificio, que los vitorianos asumen con resignación y a los turistas como yo no les queda otro recurso que imitarles. Un día la cirugía plástica a que se está sometiendo la anatomía exterior de la ciudad dará los resultados apetecidos y toda esta parafernalia de Obras Públicas, con sus baldosas apiladas, palés arrumbados, carteles anunciadores, tuberías, cascotes, maquinaria y herramientas de albañilería, habrá desaparecido de esta parte de la ciudad, y la cara de la catedral aparecerá totalmente despejada, exenta en su total belleza, y la plaza y las avenidas colindantes, volverán a ser transitadas con alegría y orgullo, bajo el cielo cambiante y amable de Vitoria.
jueves, 3 de diciembre de 2009
POEMAS RESCATADOS
con cuentos de la infancia, con historias sencillas
miércoles, 2 de diciembre de 2009
MEMORIAS DE UN JUBILADO

