lunes, 14 de junio de 2010

ANATOMÍA DE UN ÁRBOL


Estos son poemas de otro tiempo y de otro bosque que quiero trasplantar en un campo soleado y abierto, sólo visible a través de la ventana del blog. Que aproveche su lectura.



Sombra de cada día

Emplear el ancla del silencio
la vela del amor o el salvavidas
de la palabra humilde y el consejo.
Besar al sol que nos visita,
Aprender de la lluvia y los otoños
que alimentan y podan la madera.

Construir el poema honradamente
con la sombra y la luz de cada día.
Ir entrando en nosotros poco a poco
como una savia sabia en la madera.

Sumergirse bien dentro de la vida
y acabar los deberes lo mejor
que nos dicte el corazón y el alma.
Salir a ver el mundo y comprobar
las pálidas monedas del olvido,
las olas de la edad
o las lluvias que el árbol necesita
para seguir trepando hacia la luz.

Y poco a poco ver cómo madura
el árbol con sus sombras más humanas,
aun sabiendo que dentro, por la savia,
boga la muerte hacia su puerto.



Fruta, vino, yedra

Como la fruta
Bajo la ley del tiempo y de la espera,
como el vino sujeto a los rigores
y disciplina de la fiel bodega.

La dura vigilancia,
las condenas
que nos suben al cielo
o nos sepultan entre las miserias.

Celebrar la madurez,
crecer en la madera
como una yedra fiel. Oh, sacramento
del vino en nuestra fiesta,
que en vez de emborrachar cura y alegra.

Celebrar la madurez
de la fruta que espera
entregarse a la boca de la vida
como el grano a su surco fiel se entrega.




Fruto en la rama

Nos alza el sol del día como a un fruto
pendiente de su rama. Todavía
seguimos un día más entre el asfalto
comido de remiendos y la cúpula
del cielo salpicada de humo y polvo.

Peinémonos las canas del olvido
y mintamos al mar donde aún estamos
sufriendo de oleaje. El corazón
nos late todavía en su desván
de dudas y temores. Aún podemos
alegrarnos el alma con masajes
de esperanza y caricias de los nietos.

En el fondo añoramos otro abril
al limpiarnos los labios de cerveza.





Pasado estéril

Comprueba que bien poco
te queda ya de aquel árbol primero
de la tierra que te daba luz y alma.

Mejor que te acostumbres a este cielo
de tarde que se cae sobre tus ramas
y las besa con un poco de sol.

Aún puedes soñar en otras albas
y en el milagro de otro nido
cantando entre tus ramas.

Tu otoño es este otoño.
El pasado es estéril
y un cálido veneno la nostalgia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario