lunes, 9 de marzo de 2026

5 POEMAS INÉDITOS


 

Tras publicar el poemario El cuaderno de Sísifo en 2008 y ser presentado en el Ateneo de Barcelona por los poetas amigos Ambrosio Gallego y José Florencio, me decidí a seguir escribiendo sobre el mismo tema, el destino humano como campo de batalla personal, y no he dejado aún de hacerlo bajo un título más amplio que el volumen de 2008, aunque sin abandonar el nombre del personaje mitológico que figura en él. Y al libro general de Los cuadernos de Sísifo, sin editar todavía,  pertenecen los 5 POEMAS INÉDITOS de la presente entrada: "Vieja ciudad", "Vida de lluvia", "Tossa", "En otra orilla" y "Un año más". Y contienen motivos relacionados con distintas épocas de mi vida y modos diferentes de sentir y pensar

 


 

VIEJA CIUDAD


Plazas silentes, calles solitarias,

campesinos oscuros saliendo de la iglesia

o caminando sabios a los huertos

para arrancar al surco su despensa.

 

Gruesas dovelas en los arcos

para encuadrar hidalgos, caballeros,

criaturas del Greco que contemplan

con lenta paz el transcurrir del tiempo...


Por la vieja ciudad, nido de símbolos,

cruza su paz silente

la callada elegía con el dulce

mazazo de la muerte.


 


VIDA DE LLUVIA


El dios vacía el agua de su cántaro

sobre las piedras mudas. Canta el agua

en su cascada alegre hacia el canal en sombras.

Un mendigo nos mira. Sube y baja

por lo que considera sus dominios,

doce metros de rambla de mosaico

y un banco de madera

que cubre su equipaje de unos días,

unos años, tal vez su vida entera,

una vida de lluvia y de palomas

con vistas a la noche. Poco a poco

el mendigo se acostumbra a mirarnos

y nosotros a ver su soledad.


Y ya no pasa nada.

La sapiente tragedia de otro día.

 


TOSSA


Echo de menos, Tossa,

tu aroma de mar bravo entre las peñas

que apacientan espumas en la cala,

el vuelo sin guión de las gaviotas

desde las torres de la Vila Vella

hasta la arena en sombra de la playa.

Echo de menos, Tossa,

sobre todo, la luz que va callándose

con la voz de la tarde y de la brisa

y aparece en su ausencia

el aire marinero, mientras flotan

las telas de la noche y se derrama

la cerveza en mil labios

Echo de menos, Tossa,

la piel tostada, el tiempo

que se alarga indolente

y las siestas de amor donde se juega

a ser en otro cuerpo otra vez joven.

  


EN OTRA ORILLA


Queda lejos el barrio del río y las aceñas,

la verdad de los juegos,

el sueño de la infancia y sus sorpresas.

Queda lejos el tiempo

con sus cartas marcadas y sus tretas,

el tiempo en que tu nave se vio libre

con luces, con andamios y con fiestas.

Y estás hecho ya a todo, a ver las aguas

rebeldes regresar a sus mareas,

al viento oscuro hinchar sumiso el trapo

de tus expertas velas.


Marinero, en tu puente,

y en lontananza puesta tu mirada serena,

ya puedes navegar oleaje adentro

recogiendo los frutos de la siembra,

cosechando los vinos que te ofrece

cada otoño en tu fiesta.

 

UN AÑO MÁS


Un año más ha dado

su golpe de hacha justa en mi madera,

sin saber todavía si son muchos ochenta

y dos años hablando y trabajando

con este oficio humano hecho de lunes

al sol y más poemas.

Y sigo preguntándome

qué espera de mí la vida aún,

qué espera de mí el otro

que en silencio me mira desde dentro

cuando miro el cristal por donde pasa

de golpe mi aventura. Porque el hombre

no es sólo su estatura, su palabra,

su raíz familiar o su techumbre.

Es tal vez una espera,

un acecho al silencio para hallar

la palabra que nombre nuestro nombre,

la luz que hace brillar nuestra existencia.


(De Los cuadernos de Sísifo)

 

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