Tras publicar el poemario El cuaderno de Sísifo en 2008 y ser presentado en el Ateneo de Barcelona por los poetas amigos Ambrosio Gallego y José Florencio, me decidí a seguir escribiendo sobre el mismo tema, el destino humano como campo de batalla personal, y no he dejado aún de hacerlo bajo un título más amplio que el volumen de 2008, aunque sin abandonar el nombre del personaje mitológico que figura en él. Y al libro general de Los cuadernos de Sísifo, sin editar todavía, pertenecen los 5 POEMAS INÉDITOS de la presente entrada: "Vieja ciudad", "Vida de lluvia", "Tossa", "En otra orilla" y "Un año más". Y contienen motivos relacionados con distintas épocas de mi vida y modos diferentes de sentir y pensar.
VIEJA CIUDAD
Plazas silentes, calles solitarias,
campesinos oscuros saliendo de la iglesia
o caminando sabios a los huertos
para arrancar al surco su despensa.
Gruesas dovelas en los arcos
para encuadrar hidalgos, caballeros,
criaturas del Greco que contemplan
con lenta paz el transcurrir del tiempo...
Por la vieja ciudad, nido de símbolos,
cruza su paz silente
la callada elegía con el dulce
mazazo de la muerte.
VIDA DE LLUVIA
El dios vacía el agua de su cántaro
sobre las piedras mudas. Canta el agua
en su cascada alegre hacia el canal en sombras.
Un mendigo nos mira. Sube y baja
por lo que considera sus dominios,
doce metros de rambla de mosaico
y un banco de madera
que cubre su equipaje de unos días,
unos años, tal vez su vida entera,
una vida de lluvia y de palomas
con vistas a la noche. Poco a poco
el mendigo se acostumbra a mirarnos
y nosotros a ver su soledad.
Y ya no pasa nada.
La sapiente tragedia de otro día.
TOSSA
Echo de menos, Tossa,
tu aroma de mar bravo entre las peñas
que apacientan espumas en la cala,
el vuelo sin guión de las gaviotas
desde las torres de la Vila Vella
hasta la arena en sombra de la playa.
Echo de menos, Tossa,
sobre todo, la luz que va callándose
con la voz de la tarde y de la brisa
y aparece en su ausencia
el aire marinero, mientras flotan
las telas de la noche y se derrama
la cerveza en mil labios
Echo de menos, Tossa,
la piel tostada, el tiempo
que se alarga indolente
y las siestas de amor donde se juega
a ser en otro cuerpo otra vez joven.
EN OTRA ORILLA
Queda lejos el barrio del río y las aceñas,
la verdad de los juegos,
el sueño de la infancia y sus sorpresas.
Queda lejos el tiempo
con sus cartas marcadas y sus tretas,
el tiempo en que tu nave se vio libre
con luces, con andamios y con fiestas.
Y estás hecho ya a todo, a ver las aguas
rebeldes regresar a sus mareas,
al viento oscuro hinchar sumiso el trapo
de tus expertas velas.
Marinero, en tu puente,
y en lontananza puesta tu mirada serena,
ya puedes navegar oleaje adentro
recogiendo los frutos de la siembra,
cosechando los vinos que te ofrece
cada otoño en tu fiesta.
UN AÑO MÁS
Un año más ha dado
su golpe de hacha justa en mi madera,
sin saber todavía si son muchos ochenta
y dos años hablando y trabajando
con este oficio humano hecho de lunes
al sol y más poemas.
Y sigo preguntándome
qué espera de mí la vida aún,
qué espera de mí el otro
que en silencio me mira desde dentro
cuando miro el cristal por donde pasa
de golpe mi aventura. Porque el hombre
no es sólo su estatura, su palabra,
su raíz familiar o su techumbre.
Es tal vez una espera,
un acecho al silencio para hallar
la palabra que nombre nuestro nombre,
la luz que hace brillar nuestra existencia.





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