Durante los años de la posguerra mayores y pequeños disponíamos de lecturas que nos ponían en contacto con el mundo cultural y literario de casa y de fuera, generalmente en formato de revistas, cuya ideología era muy cercana al franquismo, revisadas constantemente por algún organismo eclesiástico. Uno de los mejores ejemplos fue La familia, “revista mensual ilustrada del hogar” (así reza el subtítulo), que había sido fundada en Barcelona en 1908. Cada ejemplar (escojo el correspondiente a enero de 1947) contenía las siguientes secciones:
.-“En torno a nuestra portada “(breve artículo sobre la ilusión infantil de la noche de Reyes.
.-“El problema de hoy” (el de que los hombres “han empezado a perder el sentido del pecado”, Pío XII).
.- Un personaje de nuestra historia (el del Cardenal Cisneros).
.-“Cuando nuestros abuelos eran niños” (un cuento de Julia García Herreros sobre la noche de Reyes titulado “El zapato de Angelito”).
.- “El humor de aquel tiempo” (cuatro viñetas mudas que cuentan una historia).
.- “La iglesia enseña” (Declaración colectiva del Episcopado norteamericano).
.- “Poesía” (de varios autores; Federico Yarza de San Pedro, el más presente).
.- “Páginas de hoy” (otro cuento, “Un milagro en la Noche de Reyes”, de Marina de Castarlenas).
.- “En la cocina (recetas y remedios caseros).
.- “Relato” (“El impromptu de Chopin”, de A. P. De Olaguer).
.- “Historia en serie” (“Bienaventurados los misericordiosos”, por J. Spillmann, S. J. , conclusión).
.- “Chispas de ingenio” (variedades, epigramas, chistes, poemas...).
.- “A ratos perdidos” (pasatiempos, crucigramas, jeroglíficos...).
.- “Libros y críticas”.
.- “Notas de historia” (sobre fray Francisco Ximénez de Cisneros).
.- “Los cuentos de la familia” (en viñetas, “El sueño de Rosalía”).
.- “Con pluma ajena” (Glosa de F. Valdés, comentando la antología de la poesía española e hispanoamericana de Federico de Onís y centrando su comentario en Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Gabriela Mistral); conviene leer lo que dice sobre la poesía, precisamente, F. Valdés: “...La poesía ha de contener sentimiento y emotividad. Tiene que nacer de una intención pura y limpia. Ha de ser sencilla y espontánea. Y creará en nosotros una esencia de vida nueva, depuradora y santificante. Poesía es redención.” Y acaba, tras comentar tres poemas de A. Machado, Juan Ramón Jiménez y Gabriela Mistral, con esta especie de resumen: “Es lo permanente y lo eterno, porque Dios ha guiado, por sendas misteriosas, el aliento poético, encarnado en estos tres poetas. En su vida externa pueden estar alejados de los rigurosos mandatos, pero en su conciencia obra el espíritu divino, dirigiéndolos a la perfección, en medio de sus inquietudes; y ellos, a su vez, inundando de salud a quien se ponga en contacto con su obra. Poesía: aliento angélico. Eternidad. Pureza. Camino de Dios.”; la última sección de la Revista es “Arte contemporáneo” (reproducción de un cuadro y comentario crítico sobre él; aquí “Paisaje de invierno”, de Ceferino Olivé; la crítica está firmada por las iniciales E. F.).
Los poemas que aparecen en las páginas de La familia obedecen los dictados anteriores. Son ejemplos de ello la Canción de Reyes, de Susana March, que empieza “Álamos tristes, álamos secos, / juncos marchitos, amarillentos.../ Grises celajes, campos desiertos, / nidos vacíos en los aleros. / Duérmete, niño, sueña en tu sueño / de cascabeles y marineros. / Sueña en los Reyes cuyo cortejo / cruza a estas horas el firmamento...” O Un soneto, de Federico Yarza de San Pedro: “Cuando siento una dicha halagadora, / aunque estimo, Señor, tu beneficio / te temo. Me pareces más propicio / si una pena me das abrumadora...”; o la Navideña, de Lope de Vega que lleva como estribillo “Norabuena vengáis al mundo, /Niño de perlas; / que sin vuestra vista / no hay hora buena.”




No hay comentarios:
Publicar un comentario