Segundo Cuadro
En el aula.
La maestra, cuatro niñas y cuatro niños
Maestra – Abrid vuestros cuadernos por las Adivinanzas de otoño que os dicté ayer.
Los niños obedecen.
Maestra – Coged el lápiz rojo y preparaos para corregid la ortografía de vuestro escrito como siempre. Iré adivinanza por adivinanza y al final daré la solución una por una. ¿Alguna duda?
Todos - ¡Nooo!
Maestra – Empiezo. El fuego me tiene miedo (cinco palabras; no hay dificultades ortográficas), las plantas me quieren bien (cinco palabras; posibles dificultades: “quieren” con cu y “bien” con be), limpio todo lo que toco y puedo apagar tu sed (diez palabras; posibles dificultades: “limpio”, con eme delante de pe; “y” con i griega; “apagar” una sola palabra; “tu” sin acento y “sed” acabada en de). ¿Quién ha cometido alguna falta ortográfica?
Niño 1 - Yo he escrito “set” acabada en te.
Maestra - Así se escribe en catalán. ¿Quién más ha tenido que usar el lápiz rojo?
Niña 4 - Yo he escrito “linpio” con ene.
Maestra - Recordad la regla: Delante de pe y be debe escribirse eme, como por ejemplo “empezar”, “también”, “cambio”, “tiempo”, etcétera. ¿Alguien más?
Silencio.
Maestra – Y la solución de la adivinanza es... La lluvia. ¿Habéis acertado?
Todos - ¡Sííí!
Maestra - Muy bien. Seguimos con la segunda adivinanza: Lo mismo que el algodón puedo en el aire flotar (diez palabras; la única dificultad está en “algodón”, que lleva acento en la segunda o, por ser palabra aguda acabada en consonante ene), unas veces traigo lluvia (cuatro palabras; “lluvia” con uve) y otras veces, humedad (cuatro palabras; “y” con i griega; “veces”, con uve y ce; y “humedad” con hache y acabada en de). ¿Quién ha cometido alguna falta ortográfica?
Niño 1- Yo tengo cuatro faltas: he escrito “lluvia” con be; “veces” con zeta>; y “humedad” sin hache y terminada en te, como hice antes en “sed”.
Maestra - ¿Quién más ha tenido que usar el lápiz rojo?
Niña 4 - Avergonzada Yo muchas más, seño.
Maestra – No hace falta que las digas. Sé que las has señalado y con eso es suficiente. Y ahora la solución de la adivinanza: La nube. ¿Habéis acertado?
Todos - ¡Sííí!
Maestra- Muy bien. Y acabemos con la primera parte de la clase de hoy; tercera adivinanza: Soy más alta que un gigante (seis palabras; “soy” acabada en i griega; “más” con acento porque indica cantidad; y “gigante” con ge en las dos primeras sílabas: gi y gan) en otoño doy calor y mi boca es humeante (diez palabras; “doy”, igual que en “soy” acabada en i griega; “boca” con be; y “humeante” con hache). ¿Quién ha cometido alguna falta ortográfica?
Niño 4 - Yo he fallado en el acento de “más”.
Niña 4 - Y yo.
Niño 2- Y yo.
Niña 2- Y yo.
Niño 1- Y yo.
Maestra – Vale, vale. Para recordaros cuándo hay que poner acento y cuándo no en “más”, tened en cuenta lo que os dije antes. Si “mas” significa “cantidad”, poned siempre acento. Por ejemplo, en la frase Me gusta que en el juego participen más niños, ¿pondríais acento en “más”?
Todos - ¡Sííí!
Maestra- Muy bien. Y hay otro truco que puede serviros para saber si lleva acento la palabra “más”, y es si en esa misma frase podéis cambiar la palabra “más” por la palabra “menos”. Probadlo en silencio.
Niño 3- Es verdad, seño. Me gusta que en el juego participen menos niños.
Maestra- Muy bien. ¿Estáis todos de acuerdo con vuestro compañero?
Todos- ¡Sííí!
Maestra – Estoy muy orgullosa de vosotros. Por último, en la solución de la tercera adivinanza ¿habéis escrito también todos La chimenea?
Todos - ¡Sííí!
Maestra – Perfecto final para la primera parte de la clase de hoy. La segunda parte empieza justo ahora. En ella trataré de comprobar vuestra comprensión lectora. Ya sabéis cómo es. Lo hemos hecho algunas veces. Primero os leeré en voz alta la página de vuestro libro que contiene refranes y minicuentos relacionados con el otoño. Luego cuando, os lo diga, abrís el libro y los leéis en silencio durante el tiempo que yo os diga. Finalmente, tras cerrar el libro, responderéis en vuestros cuadernos las preguntas que yo os dicte. ¿Lo habéis entendido?
Todos - ¡Sííí!
Maestra - Pues vamos a ello. Empiezo a leer, primero los refranes y a continuación los cuentos. Refranes: “Desde Todos los Santos hasta la Navidad, o bien llover, o bien helar.” “Si en noviembre oyes que truena, la próxima cosecha será buena.” “Noviembre tronado, malo para el pastor y peor para el ganado.” “Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.” “En octubre no molesta la lumbre.” “Mucha flor en primavera buen otoño nos espera.”
Silencio breve.
Maestra – Ahora leeré tres minicuentos; el primero, muy cortito, dice así: “En un huerto hay un manzano con un montón de manzanas; de repente se cae una al suelo y las demás se burlan riendo de la que ha caído. Entonces la manzana caída les dice: --¿De qué os reís, inmaduras?” Los dos cuentos siguientes son un poco más largos. Atentos al que voy a leer: “En la montaña dos aceitunas rellenas están haciendo alpinismo y de repente una resbala y cae rodando durante un buen trecho. La otra baja hasta donde está la primera y le pregunta: --¿Te has hecho algo? Y la otra palpándose le responde: --Creo que me he roto un hueso. Entonces su compañera le dice: --Es imposible. ¿Cómo te vas a romper un hueso si estás rellena de anchoa?” Pausa breve Y ahora el último cuento; allá va: “Es otoño y los árboles están perdiendo sus hojas. -Espabílate -le dice la ardilla a su marido- y ponte el pijama, que debemos entrar en letargo. - ¡No -responde él con terquedad-, este año he decidido que estaré despierto todo el invierno! - ¿Y eso por qué? - ¡Quiero descubrir quién se encarga de volver a pegar todas las hojas a los árboles!” Bien, yo he terminado mi lectura: ahora os toca a vosotros hacer la vuestra en silencio. ¡Ya!
Los niños abren sus libros y empiezan a leer.
La maestra, mientras tanto, redacta las preguntas en su cuaderno de clases.
Después deja su mesa y se pasea por el aula observando a sus alumnos.
Cuando acaba su lento recorrido vuelve a su mesa.
Maestra – Chicos, ya hay que dejar la lectura. Cerrad los libros y abrid vuestros cuadernos. Preparaos para escribir las preguntas de Comprensión lectora.
Los alumnos obedecen.
Maestra.- Primera pregunta, se abre interrogación: ¿A qué mes se refiere el refrán que dice que “no molesta la lumbre”? Se cierra interrogación. Pausa para que los niños escriban la respuesta. Segunda pregunta: ¿Entre qué dos grandes festividades suele llover o helar?, no os olvidéis de escribir los signos de interrogación. Pausa para que los alumnos respondan por escrito. Tercera pregunta: “¿Qué tiene que pasar en otra estación para que el otoño siguiente sea bueno? Pausa para lo mismo.
Maestra - Seguimos con los minicuentos. Os recuerdo lo de los signos de interrogación en cada pregunta y ya sabéis qué forma tienen.
Niño 3 - Yo me acuerdo cómo son, seño. Son la nariz y la oreja de la cabeza de hombre de perfil que usted dibujó en la pizarra.
Risas.
Maestra - Eso es. Y ahora vamos con la Cuarta pregunta: ¿Qué calificativo dirige la manzana caída a las otras manzanas por reírse de ella? Pausa para escribir la respuesta. Quinta pregunta: ¿Por qué una de las dos aceitunas le dice a la otra que es imposible que se le haya roto un hueso? La misma pausa. Y, para terminar, en vez de responder a una pregunta, tenéis que redactar a vuestra manera el minicuento de las ardillas. Tenéis tiempo de escribir hasta cinco minutos del final de la clase. Entonces recogeré vuestros cuadernos para llevármelos a casa y corregirlos y, como viene un fin de semana, os pondré de deberes un trabajo que os parecerá muy divertido. Ya podéis escribir el minicuento de las ardillas.
Los alumnos se ponen manos a la obra.
Pausa grande.
La maestra da una vuelta por el aula observando a sus alumnos y ve que andan perdidos con el minicuento de las ardillas, menos el Niño 3 que, como la primera vez que la Maestra mandó hacer el ejercicio, parecía el más capacitado para realizarlo satisfactoriamente.
Maestra – Que nadie se asuste con el último ejercicio. Es la segunda vez que lo hacemos. El curso acaba de empezar y tenemos mucho tiempo por delante para mejorar la Expresión Escrita. Por eso, como hicimos la primera vez, será el compañero que tiene la mano levantada quien lea la respuesta. El Niño 3 se pone de pie dispuesto a leer en su cuaderno.
Niño 3 – Al llegar la época del frío cuando los árboles pierden sus hojas la ardilla le pide a su marido que se ponga el pijama porque tienen que echarse a dormir hasta la primavera. Pero él le responde que esta vez se pasará despierto todo el invierno. Entonces ella le pregunta por qué y él contesta: “ Porque quiero descubrir al que se encarga de poner las hojas a los árboles.”
Todos los niños aplauden.
La maestra también aplaude.
Maestra - Ahora poned vuestros cuadernos cerrados en la esquina derecha de vuestro pupitre que pasaré a recoger.
Los niños obedecen.
La maestra recoge los cuadernos y se los lleva a la mesa.
Maestra – Y ahora el trabajo divertido que os encargo para el fin de semana. En ratos libres lo podréis hacer bien. Se trata de que cada uno de vosotros pinte en una cartulina una escena otoñal y escriba qué pasa en ella. Puede ser un paisaje de la estación, una merienda de castañas asadas en familia o con amigos, unas ardillas recogiendo nueces, el gato junto a la lumbre... Lo que os guste más. ¿Lo habéis entendido?
Todos - ¡Sííí!
Maestra – Bien. Pues hasta que suene el timbre podemos aprovechar contando chistes de “¿Qué le dijo...” ¿Quién empieza?
Niño 1- ¿Qué le dijo un jardinero a otro? Silencio. --Nos veremos cuando podamos.
Niña 1 - ¿Qué le dijo un árbol a otro? Silencio. --Nos han dejado plantados.
Niño 2- ¿Cuál es el colmo de un meteorólogo? Silencio. --No tener tiempo para nada.
El timbre de la escuela suena en ese momento.
Maestra -Y nosotros tampoco tenemos más tiempo. Buen fin de semana a todos.
Todos - Buen fin de semana, seño.
Maestra - A la Niña 1 ¿Puedes consultar con tu abuelo su visita a la escuela algún día?
Niña 1 - Claro que sí, seño. Y seguro que viene.
Maestra - No te olvides de decírmelo el lunes. Y ahora ya podéis coger vuestras cosas de las perchas y salir con orden como siempre sabéis hacer.
Fin



































