domingo, 17 de febrero de 2013

SABER DE POESÍA (6)


7.      Fórmulas poéticas más frecuentes (I)

                               














Para escribir buenos poemas es necesario también conocer los diseños internos o las estructuras  de los poemas más repetidos por los mejores poetas de nuestra literatura.

A continuación exponemos una variedad de fórmulas estructurales que, si no las únicas,  sí creemos que  son de las más representativas de la poesía española, clásica y moderna, y que, sin duda, imitándolas debidamente, servirán de punto de partida  para crear nuevos poemas.

 
Fórmula A

Primer verso:      Dos + nombres comunes           

Segundo verso:      que + verbo de acción en plural   

Tercer verso:       dos + nombres comunes

Cuarto verso:    que + verbo de acción en plural

Y así sucesivamente

Último verso:   “Eso son nuestros /as dos + nombres comunes”


El ejemplo más notorio es la Rima XXIV, de G. A. Bécquer

“Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y, al besarse,
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho  de plata.

Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan;
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden;
eso son nuestras dos almas.”

 

Imitación:

 
“Don barcas a contraluz
Que en la playa del Maresme
Esperan a que amanezca
Para pescar con sus redes.

Dos redes de pescadores
Que ancladas sobre la arena
Esperan el nuevo día
Para iniciar su tarea.
 
Dos huellas de pies descalzos
Que en la orilla del mar tierno
Esperan pacientemente
A que regresen sus dueños.
 
Eso son nuestras dos almas
Que caminan hacia el sueño
Del amor como si fuera
Cada día un día nuevo.”

                                          E. C. Ch.

 

 















Fórmula B

 
Primer verso      Qué bien sé lo que quiero.

Segundo verso    Sólo un + Nombre + Complemento

Tercer verso        Sólo un + Nombre + Complemento

Y así sucesivamente

 

Se trata de una versión del poema Qué bien sé lo que quiero, de Luis Felipe Vivanco (1907–1975), perteneciente al libro El descampado.

 

“Qué bien sé lo que quiero: sólo un trozo con rocas,
junto al río Voltoya de la provincia de Ávila.
Sólo un trozo de monte de encinas y berruecos.
Sólo un monte con grandes encinas distanciadas
en sus faldas rocosas, amplias, largas y diáfanas,
muchos días seguidos, antes de entrar en Ávila
(por las calles prosaicas de las afueras, entre
madrugada y conventos de clarisas, bernardas,
carmelitas descalzas), con el alma descalza.
Sí, ese trozo (con rocas y encinas) me prepara
para la entrada en Ávila, me instala en su tardanza,
me sujeta a su mucha claridad de horizonte,
me quita de los ojos lo que todos prefieren,
me deja en equilibrio de piedra caballera
y en pujanza absoluta de azul sin importancia.
Es un trozo tan alto de fatigas, tan fino
y ocioso de matices, tan activo en suspenso
a pesar de la sombra creciente del barranco
que al llegar el crepúsculo no hacen falta campanas.
Es un sueño perpetuo de nieve o sol de agosto
y alegres margaritas de primavera escasa.
Es un trozo y un solo pajarillo que canta
con vegas del Adaja, y aun del Eresma, lejos,
y cerca una pequeña ciudad amurallada.
¡Qué bien sé lo que quiero!: quedarme entre sus rocas
y encinas, oponiéndome a todo lo que sea
merma o deformación política del alma.”



Imitación


“Qué bien sé lo que quiero:
Sólo un rincón de esperanza.
Sólo un silencio de mar
Y unos niños en la playa.
Qué bien sé lo que quiero:
Sólo una esquina de calma,
Sólo una puesta de sol
Y unos niños que repasan
Las redes de sus mayores,
Puesta en el mar su mirada.
Qué bien sé lo que quiero:
Sólo un instante de vida
Vivido como Dios manda
Con una luz en las manos
Y humanidad en la marcha.

                               E. C. Ch.

 

 


Fórmula C

Primer verso  Llega una mano   + adjetivo de significado negativo

Segundo verso  una mano que + verbo de acción

Tercer verso      una mano que + verbo de acción

Cuarto verso   Yo las dejo pasar

(Bis)

Noveno verso  Llega una mano + adjetivo de significado negativo

Décimo verso   una mano que + verbo de acción

Undécimo verso  la tomo entre las mías

Duodécimo verso  y + verbo de acción

 

Es la fórmula que adopta Ángela Figuera (1902-1984) en el poema Símbolo, del libro Toco la tierra.

 

“Llega una mano de oro luciendo un diamante
una mano de hierro gobernando unas riendas,
una mano de niebla donde canta una alondra:
yo las dejo pasar.

Llega una mano roja empuñando una espada,
llega una mano pálida llevando una amatista,
llega una mano blanca que ofrece una azucena:
yo las dejo pasar.

Llega una mano sucia que sujeta un arado:
la tomo entre las mías y nos vamos a arar.”

 
Imitación

“Llega una mano enjoyada,
Una mano de fiesta,
Una mano que disfraza
Su voluntad verdadera.
Yo las dejo pasar:
No me interesan.
Llega una mano turista,
Una mano que comercia,
Una mano que desplaza
Lo que los ojos contemplan.
Yo las dejo pasar:
No me interesan.
Llega una mano curtida,
Una mano que faena,
Una mano que se crece
Empuñando una herramienta.
Yo las tomo en las mías
Por compañeras.
Y juntas se van al mar,
Al andamio o a la tierra:
Sólo así sube una patria
Al horno de las estrellas.”

                                   E. C. Ch.

 















Fórmula D

 

Primer verso    Gracias, Señor, porque + una razón

Segundo verso  porque + una razón

Tercer verso      porque + una razón

Y así sucesivamente

 

Es una versión libre de la estructura que emplea José García Nieto (1914-2001) en el poema titulado precisamente Gracias, Señor, perteneciente al libro Tregua.

 

“Gracias, Señor, porque estás
todavía en mi palabra;
porque debajo de todos
mis puentes pasan tus aguas.
Piedra te doy, labios duros,
pobre tierra acumulada,
que tus luminosas lenguas
incesantemente aclaran.
Te miro; me miro. Hablo;
te oigo. Busco; me aguardas.
Me vas gastando, gastando.
Con tanto amor me adelgazas
que no siento que a la muerte
me acercas...
Y sueño...
Y pasas...”

 

 

Imitación

 
“Gracias, Señor, porque me llenas siempre
Los ojos de alegría,
Porque me das la luz y la esperanza
En cosas tan sencillas
Como la barca que en la noche sueña
Con la pesca cumplida,
O como el niño al que la espuma viste
De dios de las orillas.
Gracias, Señor, porque me elevas vivo,
Atento a tus caricias,
Porque llenas mis manos
De futuro, de sol y de sonrisas,
Y no me pides nada:
Sólo asombro y porfía.”

                            E. C. Ch.

viernes, 15 de febrero de 2013

POEMA RESCATADO


SUEÑA LA LIBERTAD

























¿Qué pasa que está soñando
de nuevo mi libertad?
¿Qué pasa que de repente
despierta en medio del mar
la luz dormida del tiempo
para que la vea brillar?
Ya comprendo: un año muerto
y otro ha comenzado a andar.,
mientras las llamas del fuego
arden sin poder quemar,
y el mundo marcha al revés
sin poderlo remediar.
Y es que ya lo he dicho: sueña
de nuevo mi libertad.

miércoles, 13 de febrero de 2013

SOLILOQUIOS DE MALA UVA


LA Ñ DE ESPAÑA
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
A Espana le han robado la ñ de España, los sueños que la soñaban y al cielo la levantaban, los cañones que atronaban y la hacían invencible y envidiada, las morceñas de la infancia, las aventuras arroñadas y entoñadas en n olvidos y nostalgias,
Le han robado las entrañas de breñas, cañadas, cañas... donde vivía el ángel de la añoranza, las luchas y las hazañas y la han dejado sin nada.
Ya no es dueña ni señora de sus alas; en vez de ser dura peña es pena blanda.
Le han robado hasta el mañana.
La han convertido en madre extraña para la propia camada, y en sus esquinas ingratas ondean las malas sañas; y hasta las aguas que bañan sus costas se han vuelto bravas, hoscas y hurañas.
¿Dónde están las espadañas que a la batalla llamaban?
¿Y los puños que empuñaban los puños de las espadas?
¿Dónde la ñ de España que las almas arañaba recordándoles la magia de ser hijos de su entraña, de ser hijos cariñosos de la inextinguible España?

lunes, 11 de febrero de 2013

EL RELATO DEL MES


MIRA DEBAJO DE LA CAMA




 
 
 
 
 
 
 






Lo que voy a contar sucedió hace algunos años. Un grupo de chicas querían celebrar la noche de Halloween en casa de una de ellas. Sin embargo, lo que las muchachas creían ser un juego, resultó realmente una horrible pesadilla.
Cuando cuatro de ellas llamadas Eulalia, Ramona, Florita y Nicolasa llegaron a la casa de Mercedes, la anfitriona, se pusieron a jugar al parchís. Comiéndose las fichas unas a otras se lo pasaron en grande. Luego la madre de Mercedes les sirvió la cena, y cuando acabaron de comer las castañas asadas y los dulces que tenían de postre, subieron al cuarto de Mercedes, donde se pusieron cómodas para ver algunas películas de fantasmas y muertos vivientes. Películas que, lejos de atemorizarlas, les gustaban con locura, de ahí que hubieran decidido celebrar el Halloween precisamente viéndolas, aunque no supiesen qué significaba ni por asomo la celebración de esa fiesta.
Cuando se cansaron de ver las películas, apagaron las luces y la anfitriona pidió a sus amigas que le contaran historias de miedo. La primera que se dispuso a contar la suya fue Eulalia, pero Nicolasa se opuso diciendo que ya habían visto demasiados muertos y  fantasmas  y encendió la luz para proponer jugar a otras cosas. Entonces Eulalia, molesta con la anterior porque le había impedido contar su relato, apagó la luz. Nicolasa la encendió nuevamente y las dos chicas se pusieron a discutir, mientras Mercedes trataba de calmarlas y Florita y Ramona sólo observaban la escena.
Finalmente, se calmaron los ánimos, y las chicas se recogieron en las literas preparadas para pasar la noche y apagaron la luz. Hacía un rato que permanecían calladas, cuando de repente, se oyó un grito prolongado que procedía de debajo de la litera que ocupaba Mercedes. Florita, que era la que más cerca estaba de la llave de la luz,  procedió a encenderla. Y fue cuando se dieron cuenta de que Eulalia no estaba en su litera, sino debajo de ella. Ramona se tiró de la suya y el resto la imitó para mirar debajo. Allí seguía Eulalia, pálida con la cara aterrada y sudorosa. Y sin hablar. Mercedes le tomó el pulso y lo notó rapidísimo como a punto de explotar.

--¡Está muy mal!—dijo—Ayudadme a llevarla al lavabo. Le mokaremos la cara con agua fría y así puede que se tranquilice.

Las amigas le obedecieron y entre todas arrastraron hacia allí a Eulalia. Pero cuando iban a abrir la puerta del lavabo, Eulalia se puso a chillar como una posesa:

--¡No!, ¡no!, ¡por favor! ¡No abráis esa puerta!

Mercedes le preguntó extrañada:

--¿Por qué no quieres que abramos la puerta? Es mi lavabo. Y sé que no hay nadie ahí.

--¡Me está buscando!—exclamó Eulalia espantada.

--Pero, ¿quién te está buscando?—le preguntaron todas a la vez.

--¡Él!, ¡él!

Las chicas empezaron a sudar de miedo, pero Mercedes, rehaciéndose, abrió la puerta del lavabo de golpe y miró dentro.

--No hay nadie. Ya te lo dije.

Eulalia, acompañada de sus amigas dio unos pasos hacia el lavabo. Entraron y tras cerrar la puerta, le mojaron la cara. Eulalia pareció tranquilizarse. Pero cuando iban a salir, Eulalia empezó a gritar de nuevo:

--¡No!, ¡no!, ¡por favor! ¡No abráis esa puerta!

Pero las chicas la abrieron otra vez sin hacerle caso. Y como antes, tampoco había nadie, aunque la ventana estaba abierta. Mercedes se acercó para cerrarla.
Y entonces vio una criatura flotando en el exterior, que en un instante desapareció. Mercedes no pudo evitar un grito. Eulalia se reunió con ella.

--Lo has visto, ¿verdad?

Mercedes asiente mientras las demás, sorprendidas, preguntan:

--¿A quién? ¿A quién has visto?

--No sabría deciros. Era una criatura extraña, como de otro mundo.

--Es él –dijo Eulalia--, el hombre que me obliga a meterme debajo de la cama.

Las chicas ya no pudieron aguantar más. Presas del pánico, corrieron hacia el dormitorio donde dormían los dueños de la casa para contarles lo que estaba pasando. En el trayecto, Florita le dijo a Mercedes:

--¿No te extraña que con el jaleo que hemos armado no se hayan despertado tus padres?

--Ahora que lo dices, sí. Aunque a veces toman somníferos.

Cuando llegaron a la puerta de la habitación, Mercedes les pidió a sus amigas que esperaran fuera. Mercedes entró y al cabo de dos segundos volvió al pasillo con los ojos abiertos de terror. Y sin habla.

--¿Qué ocurre?—le preguntaron las amigas.

Finalmente, pudo decir:

--No están durmiendo en la cama.

Ramona dijo:

--Lo mejor es salir corriendo.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dicho y hecho, y detrás de ella salieron Florita y Nicolasa. Se oyó el golpe de la puerta de la calle al cerrarse. Y arriba permanecieron Mercedes y Eulalia sin saber qué hacer. De pronto Eulalia le dijo señalando el interior del dormitorio:

--¡Mira debajo de la cama!

--No puedo. Estoy muerta de miedo.

--Pues lo haré yo.

Llegó a la cama y se tumbó en el suelo para mirar debajo.

Se incorporó pálida y temblorosa y volvió con su amiga.

--Tus padres están ahí, bajo la cama, los dos muertos y desfigurados. Ven, míralos tú misma.

Las dos chicas se acercaron cogidas de la mano. Pero cuando iban a agacharse para mirar debajo de la cama, salió de allí intempestivamente una criatura vaporosa y y horrible que derribó a las dos camino del pasillo. Cuando se levantaron salieron corriendo y les dio tiempo aún de ver cómo se refugiaba en el cuarto de Mercedes. Ésta, impulsada por una fuerza superior, quiso seguirla, pero Eulalia la detuvo.

--Tú no vayas. Me quiere a mí.

Y, sin esperar la reacción de su amiga, desapareció en su cuarto. Luego se hizo el silencio. Mercedes no sabía qué hacer ante la dilatada ausencia de Eulalia. Finalmente, decidió entrar en su cuarto y averiguar qué estaba pasando. Allí reinaba un silencio extraño, como si algo horrible fuera a ocurrir o hubiera ocurrido ya. Por debajo de la litera que había ocupado Eulalia durante la fiesta asomaban sus pies desnudos. Mercedes enchó a andar hacia allí. Con voz temblorosa llamó:

--¡Eulalia!

Silencio.

--¿Quieres dejar de hacer tonterías? ¡Háblame, por favor! Mejor, ¡sal de ahí y salgamos de la casa!

Entonces una voz delgada y lejana como procedente de otro mundo se derramó por el cuarto para decir cinco palabras:

--¡Mira debajo de la cama!

Mercedes sintió ganas de salir de allí, pero la fuerza anterior la empujaba a seguir adelante. Y sin esperar más, cogió de los pies a su amiga y tiró de ella primero suavemente y enseguida de golpe. Lo que vio después la dejó helada. Su amiga estaba desfigurada como sus padres. No tenía ojos ni uñas en las manos, y a la altura del pecho se veía un gran hueco por donde la criatura le había extraído el corazón. Y Mercedes gritó, gritó tanto que a los gritos acudió un vecino, que, tras forzar la puerta de la calle, subió la escalera de las habitaciones superiores y entró en el cuarto de Mercedes, que estaba a punto de caer desmayada.

Un  mes después de lo ocurrido, Mercedes permanecía en un frenopático en estado catatónico y el vecino que entró en la casa para salvarla desapareció de repente. En la oficina donde trabajaba les extrañó poderosamente su raro absentismo laboral pues casi nunca había faltado al trabajo y cuando lo hacía, solía llamar por teléfono avisando de su ausencia. Así que el jefe denunció a la policía su extraña desaparición y cuando los agentes de la ley entraron en su casa lo descubrieron muerto debajo de su cama.

miércoles, 6 de febrero de 2013

LA COCINA DE LA LITERATURA (3)


SOLUCIÓN de la actividad de la entrada ANTERIOR:


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
él

Tú, jamás

Sé, tú

dé, físico-química

él, demás

mío

más, Sí

Tú, más, él

té, más, limón

egoísta, sí

rápidamente, sé, más

Él, mí.

él, regaló, té, marroquí.

Él, también, mí

Decimoséptima, baúl, está

 
PASEMOS A LOS PROBLEMAS QUE PLANTEA LA  PUNTUACIÓN

La Puntuación tiene sus secretos, si bien, tras un estudio concienzudo de los empleos de los principales signos de puntuación y su práctica atenta, acaban siendo superados. Sin embargo, es útil tener en cuenta los siguientes consejos:
 

1. Evite poner muchas comas en sus escritos; limítese a los casos necesarios:

vocativos (Espera, Juan, a que llegue el cartero),

aposiciones ( Madrid, capital de España, posee un clima continental),

elementos homogéneos de una serie (El chopo, el álamo, el sauce son caducifolios)

 
2. No olvide poner delante y detrás de:

comillas (Sócrates dijo: “Yo sólo sé que no sé nada”),

signos de interrogación  (¿Qué hora es ahí en Nueva York?)

signos de puntuación (¡Qué sereno está hoy el mar!)

 
3. Tampoco debe confundir el guión, que se emplea sobre todo para separar palabras al final de renglón, con la raya, que se emplea en los diálogos para introducir la intervención de los interlocutores.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Como lo que queremos es que haga prácticas para mejorar el empleo de los signos de puntuación, le proponemos una actividad divertida. Se trata de colocar varias veces en un testamento sin puntuar los signos de puntuación pertinentes, de modo que cada vez resulte heredero uno de los personajes mencionados en él: sobrino, hermano, sastre, mendigos.

 

He aquí dicho testamento:

Dejo mis bienes a mi sobrino no a mi hermano tampoco se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es mi deseo yo Benito Martínez

 

Otra actividad divertida. Se trata de una pequeña fábula de ocho versos octosílabos transcrita como si fuera prosa y sin un solo signo de puntuación. Una vez que usted haya colocado sus correspondientes signos, deberá componer la fábula.

 

He aquí el texto:

Mal hayan amén tus golpes decía el clavo al martillo Qué daño puedo yo hacerte que me aniquiles impío Y el martillo contestaba No te destruyo te afirmo Quien mayor virtud pretende necesita ser sufrido

 LAS SOLUCIONES DE AMBAS ACTIVIDADES en la próxima entrada de
LA COCINA DE LA LITERATURA
 

lunes, 4 de febrero de 2013

SABER DE POESÍA (5)


 

6.      Minipoemas. El haikú

 




 

















También conviene tener en cuenta otros aspectos de forma y extensión poéticas para valorar la calidad, belleza y perfección del poema.

Y el haikú es el ejemplo más palmario para tratar los dos aspectos citados, el de la forma y el de la extensión. Empecemos por definirlo.

El haikú es sin duda uno de los más pequeños poemas que existen en la literatura universal. Es creación japonesa y consta de tres versos que suman en total diecisiete sílabas, distribuidas de la siguiente manera: cinco sílabas en el primer verso, siete en el segundo y otras cinco en el tercero y último. No existe, generalmente, la rima en este tipo de estrofa, si bien hay muchos poetas que prefieren emplear la rima asonante entre el primer y tercer verso.

Comprobémoslo en los dos siguientes ejemplos:

 

1º. De Matsuo Basho:

 

Este camino  (5)
ya nadie lo recorre  (7)
salvo el crepúsculo. (5)    

(El tercer verso cuenta con seis sílabas gramaticales, pero en métrica, como la última palabra del verso, crepúsculo, es una palabra esdrújula, se le resta una sílaba.)

 

 


2º. De Yosa Buson


Blanco rocío.   (5)
Cada púa en la zarza (7)
tiene una gota. (5)





La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y el arrobo que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza.

 "Rostro amarillo:
Sobre la tierra seca
 reza el narciso."

“¡Las amapolas!
¿Por qué lloran los trigos
lágrimas rojas?”

“Flor del narciso:
Talismán infalible
contra el olvido.”

 

He aquí una muestra considerable de haikús rimados de cosecha propia dedicados al poeta mexicano Octavio Paz, gran aficionado a escribir haikús:

 

Taller del verso:
Dejar a las palabras
en puro hueso.


Octavio Paz:
Librar a las palabras
de utilidad.


Entre las cañas,
aprende humilde el viento
música maga.


 






















Luz modernista:
Se visten las ninfeas
de ocaso y prisa.

 
Llora el otoño
sobre las hojas muertas
del viejo chopo.


Palpa el botijo:
Cuenta dentro la sombra
del agua en siglos.


Copa de vino:
Baco derrama luto
sobre tu nicho.

 
Mírate dentro:
Corre por ti una gota
del Dios eterno.


La brocha pinta
paisajes japoneses
con niebla herida.


Octavio paz:
Se hizo verso la piedra,
piedra Solar.

 















Y aquí unas muestras de haikús ajenas, unas rimadas y otras sin rima:

 

Se muere el cáliz
en la tarde que inclina
todo su alarde.

 
Humilde beso
en la chispa del aire
rompe la noche.

 
La lluvia de oro…
Mariposas que vuelan
una vez sólo.


Vive la escarcha
sobre las limonarias
copos de nieve.

 
Hábito habita
el convento del aire…:
la capuchina.

 
La flor del sueño
es la flor predilecta
del jardinero.
 

El nardo crea
el aura perfumada
que lo rodea.

 
Hay otro adiós:
Un beso de claveles
sobre tu frente.

 
Flor del olvido:
Poco a poco me quitas
lo que he vivido.

 
Las mariposas
son capullos etéreos…
de nubes blancas.

 

sábado, 2 de febrero de 2013

EL POEMA DEL MES


 

EL ÚLTIMO SILENCIO DE MACHADO

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El invierno le ha echado hacia la orilla
donde el mar nos enseña
que la vida es frágil amapola
que se muere en un día.

Las olas rompiendo en espumas
sobre la carne rosa de la playa
se reflejan en su mirada agónica
mientras su corazón piensa en la oscura
mordaza de la losa. Ya no tienen
lugar aquí los versos. Los poemas
son luz que al tiempo nublan.
Sólo quedan los ojos asidos al silencio.
El último silencio de Machado.
La esencia iluminada del poema.
 
El invierno le aparta de la vida.
Y regresa al hotel para dejarse
en los brazos de la Palabra única
y firma con el alma su pecado.

Su pecado tremendo de llamarse
don Antonio Machado, fiel obrero
del andamio de no ofender a nadie.
Su pecado tremendo de buscar
a Dios en las palabras y en la niebla
y encontrarlo en la playa de Colliure.
 
El último silencio fue en febrero,
y hoy es palabra de oro que renace
mientras digo su nombre en el poema.