jueves, 17 de septiembre de 2026

LECTURAS PARA SEPTIEMBRE (II) VERSO





 RECUERDO DE LA PANDEMIA

En unas pocas horas cambia todo.

Hay gaviotas que apenas saben volar

y en segundos aprenden a capturar un pez.

Hay bañistas que tendidos en sus toallas

hablan de la muerte de un ser conocido

ocurrida en el pueblo esta misma mañana.

“Era mayor”, dice uno,

y otro: “Pero aún tenía sueños que cumplir.”

Hoy es agosto y mañana septiembre.

La pandemia que hoy nos tiene esclavizados por el miedo

puede ser mañana una feliz liberación.

Aun así las olas repiten sin descanso

Su alegría y su tristeza:

nacen en el horizonte donde bailan los mástiles de los barcos

y mueren en la orilla en espumas susurrantes

junto a los pies de los bañistas que salen del mar

o pasean imitando las pisadas

que van y vienen también sin parar.

Como los barcos que, en la luna de la playa

que limita con el recinto amurallado de la Vila Vella,

traen y llevan viajeros a las calas vecinas.

La vida hasta la muerte es movimiento,

ir y venir, traer y llevar, pasar, nacer y morir.

Y todos nosotros, como dijo Lope,

pasados los siglos, horas seremos.





 CICLOS

La rojiza pinaza

alfombra todos los caminos

tras haber lavado la lluvia

todos los pinos.

En septiembre el mar

muda su calma y su ritmo

y con bravo oleaje

rompe sus quicios.

Sigue la naturaleza

repitiendo sus ciclos,

estación tras estación,

a lo largo de los siglos.

Al contrario, el ser humano

cumple sin quejas su sino:

pasar haciéndose viejo

        sin volver a ser el mismo.

 



         NUEVAS SOLEDADES

Soledad divina,

soledad profana.

Las dos pueden darnos

las mismas ventajas.

Las dos nos acercan

a la dicha humana.

Si vamos a Dios

a través del alma,

llegamos alegres

a la paz más alta.

Y a través del cuerpo

calmamos las ansias

de nuestros sentidos:

¡la vida nos canta!




TODO REGRESA

Buscada soledad,

leal y disfrutada

mientras muere septiembre

en un día de calma.

Las campanas del pueblo

las horas pautan

mientras, ya libre, el mar

con olas canta.

El tiempo por  nosotros

sin miedo pasa

y la acción que tuvimos

es ahora calma

pulida por la edad

experta y sabia.

En vez del "pasa todo",

el pasado lo guarda,

y el latido presente

todo lo salva.




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