miércoles, 22 de enero de 2025

LECTURAS PARA EL INVIERNO (II) NARRATIVA INVERNAL

 


El invierno es una buena época para leer, al fuego, bien abrigado, mientras que en la historia del libro que se está leyendo el tiempo inclemente y a veces insoportable que se ven obligados a vivir los personajes del relato influye de modo importante en su vida, en su modo de trabajar, en las relaciones que mantienen entre sí y en muchos otros aspectos que hace que la trama  conduzca  a un desenlace inesperado.

Se me ocurre, mientras pienso en todo lo anterior, recordar aquí una serie de relatos y novelas cuyos títulos hacen referencia al invierno, en general,  y a algunas de sus principales manifestaciones climatológicas, en particular. He aquí algunos: El doctor Zhivago, El muñeco de nieve, La mujer de mi vida, Más allá del invierno, País de nieve, Colmillo blanco, Una chica en invierno, Nieve, Un día de diciembre, Canción de Navidad, La tormenta de nieve, El invierno en Lisboa...


¿Quién no recuerda Canción de Navidad, de Charles Dickens (1812-1870) y a su protagonista el huraño y a veces perverso señor Scrogge, al que simplemente oír hablar a los demás del ambiente humano, amistoso, colaborador y tierno de la Navidad, lo critica y tilda de "Paparruchas". y a quien, muerto su socio Marley, recibe la visita nocturna de tres fantasmas que, recordándole momentos esenciales de su comportamiento en el pasado y el presente y avisándole de cómo será su futuro si sigue comportándose igual, le hacen reflexionar y cambiar radicalmente de actitud hacia sus semejantes.  Leamos un breve fragmento perteneciente al principio de la novela:  

"La puerta del despacho de Scrooge continuaba abierta, a fin de poder éste vigilar á su dependiente dentro de la pequeña y triste celdilla, a manera de sombría cisterna, donde se ocupaba en copiar cartas. La estufa de Scrooge tenía poco fuego, pero menos aún la del dependiente: aparentaba no encerrar más que un pedazo de carbón. Y el desgraciado no podía alimentarla mucho, porque en cuanto iba con el cogedor a proveerse, Scrooge, que atendía por sí a la custodia del combustible, no se recataba de manifestar a aquel infeliz que cuidase de no ponerlo en el caso de despedirle. Por este motivo el dependiente se envolvía en su tapabocas blanco y se esforzaba en calentarse a la luz de la vela; pero como era hombre de poquísima imaginación, sus tentativas resultaban infructuosas." 

 


 De otro asunto bien diferente trata La tormenta de nieve, de León Tolstoi (1828-1910), relato basado en el incidente ocurrido en enero de 1854 al propio escritor al perderse durante toda la noche en una tormenta de nieve mientras regresaba del Cáucaso a su hogar en Yasnia Piliana. Leamos un pasaje referido a esa tormenta de nieve:

"—¿En dónde nos encontramos?
La pregunta era tan tonta que el cochero no juzgó necesario responderla. Se volvía en distintas direcciones, pero por momentos me parecía que él se encontraba inmóvil y era yo quien daba vueltas en el trineo. Salí con dificultad y enseguida descubrí que la nieve me llegaba hasta las rodillas. El caballo de atrás estaba hundido hasta el vientre en un montón de nieve. Sus crines colgaban como el cabello de una mujer con la cabeza descubierta.
—¿Se han parado ellos solos?
—Sí. Están agotados…
De pronto me acordé de algunos relatos y, por alguna razón, sentí rabia contra Tolstoi.
«El vivía muy tranquilo en Yásnaia Poliana —pensé—, a él no le llevaban a visitar
moribundos…» Tuve lástima del bombero y de mí. Luego sentí de nuevo una llamarada de miedo salvaje, pero la apagué en mi pecho.
—Eso es cobardía… —murmuré entre dientes. Y una energía impetuosa apareció en mí.
—Mire, buen hombre —comencé a decir, sintiendo que los dientes me castañeteaban—,no debemos desalentarnos, porque nos perderemos, nos perderemos irremediablemente. Los caballos han estado parados y han descansado un poco; debemos seguir adelante. Camine usted y lleve las riendas del caballo delantero. Yo conduciré el trineo. Tenemos que salir de aquí o nos sepultará la nieve

 


En cuanto a El invierno en Lisboa
, de Antonio Muñoz Molina (1956- ) su trama no puede ser más sencilla: un pianista, Santiago Biralbo, se enamora de una mujer casada, Lucrecia, y juntos viven una acuciante persecución por parte del marido de ésta y un traficante en cuadros y libros antiguos a causa de la desaparición de una pintura de Cezanne. Una historia de aventuras y desventuras llenas de emoción, que homenajea al género policíaco y al mítico cine negro americano. En realidad Santiago y Lucrecia, protagonistas de la novela, son adictos a este tipo de películas y emplean su lenguaje para comunicarse y burlar a Malcom, marido de ésta. Leamos un par de ejemplos: el primero es un diálogo de las páginas 140 y 141: 

 "--Dispara, Malcom. Me harías un favor. --¿Dónde he oído yo eso antes?--dijo Toussaints Morton, pero a Biralbo le pareció que su voz sonaba en otra habitación, porque él sólo veía frente a él las pupilas de Malcom. --En Casablanca-- dijo Daphne, con indiferencia y precisión--. Bogart se lo dice a Ingrid Bergman."

El segundo ejemplo es el comienzo de la novela:

"Habían pasado casi dos años desde la última vez que vi a Santiago Biralbo, pero cuando volví a encontrarme con él, a medianoche, en la barra del Metropolitano, hubo en nuestro mutuo saludo la misma falta de énfasis que si hubiéramos estado bebiendo juntos la noche anterior, no en Madrid, sino en San Sebastián, en el bar de Floro Bloom, donde él habita estado tocando durante una larga temporada. Ahora tocaba en el Metropolitano, junto a un bajista negro y un batería francés muy nervioso y muy joven que parecía nórdico y al que llamaban Buby."



lunes, 13 de enero de 2025

LECTURAS PARA EL INVIERNO (I) REFRANES INVERNALES

 


 Lo más apropiado en estos casos  es empezar hablando de los refranes del INVIERNO

He aquí algunos de los más empleados por los mayores "en edad, dignidad y gobierno", como se decía antaño, cuyo significado se suele aplicar a diversas esferas de la vida social y familiar, amorosa, religiosa, etcétera, y en excepcionales casos aluden a lugares concretos de la geografía nacional, como se verá; sin embargo, la principàl esfera, como es lógico, tiene que ver más bien con el clima y los fenómenos meteorológicos y su influencia en las labores del campo. El emisor de los refranes aparece por lo general en tercera persona, si bien a veces, para influir con más intención en el recepctor emplea la segunda persona del singular tanto en presente de indicativo o de subjuntivo como en imperativo ("Ten el invierno por pasado si ves a febrero empapado", "Ni en invierno viñadero ni en otoño sembrador, ni con nieve seas vaquero ni de ruines seas señor".). Por otra parte, en los refranes destacan, entre otros caracteres, el buen humor, la ironía, la hipérbole o la sátira. Y desde luego, uno de los rasgos fundamentales de la forma del refrán es la rima ( consonante y asonante ), que ayuda a su fácil memorización, y sin la cual no podríamos llamar así a estos "dichos agudos y sentenciosos de uso común".

 Nosotros clasificamos ALGUNOS refranes (realmente existen miles y miles) atendiendo a las temáticas siguientes:


 

 La familia y el hogar

 Amistad de yerno, sol de invierno. Que de otro modo más ampliado se expresa así:

 Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego. Que de otro modo se expresa así:

Sol de invierno y amistad de yerno, no valen un cuerno.

Un invierno en casa, muy pronto se pasa.

Quien en invierno tiene poca ropa, en verano la tiene de sobra.

El abrigo en invierno y la mujer en todo tiempo.

La mujer del viñadero, buen otoño y mal invierno. 

La buena ama de casa compra los abanicos en invierno, y los paraguas en verano.

Llanto de niño, lluvia de estío; llanto de viejo, lluvia de invierno.

 

 El clima

Sol de invierno, sale tarde y se pone presto.

 Truenos en invierno, señal de año bueno.

 A invierno lluvioso, verano caluroso.

 Ya que en invierno ha de helar, ni al fin ni al empezar.

 Ten el invierno por pasado si ves a febrero empapado

 El invierno no es pasado mientras abril no es terminado. 

Tras invierno miserable, primavera detestable.  

Cuando marzo vuelve el rabo queda invierno para rato.

 Viento solano, agua en la mano; en invierno, que no en verano.

Teme al invierno sutil mientras diga el calendario: abril.

 Sol en invierno al ponerse arrebolado, tiempo helado.

Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad.

A invierno malhechor, primavera peor.

En invierno neblina, y nieve por vecina. 

Partiendo las golondrinas, el invierno encima. De otro modo más ampliado:

Golondrinas tardías, invierno tardo; golondrinas tempranas, pronto verano.

 


 Local

 En Burgos no hay más que dos estaciones: el invierno y la estación del ferrocarril. 

 (Nótese que aquí la rima no es necesaria; basta  el empleo de  la polisemia de "estación")

El invierno en Burgos y el verano en Sevilla.

En Burgos, nueve meses de invierno y tres de infierno.

 

 Santoral

 El día de la Candelaria, que llueva o que no llueva, el invierno está fuera, y si llueve y hace viento el invierno está dentro. Que de otro modo se expresa así:

Por la Candelera esté el invierno fuera; si nevó o quiere nevar, el invierno por pasar.

San Juan trae el infierno, y San Andrés el invierno.

Por San Vicente, el invierno pierde un diente.

Por San Valentín, el invierno anuncia su fin.

Por San Simeón, el invierno se da algún alegrón.  

Por San Marcelo, un día menos de invierno. 

 

Amor y amistad

Viejo amador, invierno con flor.

Sol de invierno y amor de puta, poco dura.

El amigo y el yerno, no se halla en todo invierno. Aquí podrían incluirse lógicamente los refranes cuyo protagonista es el yerno que hemos leído en La familia y el hogar.

En invierno no hay tal amigo como una capa de buen abrigo.

 


Agricultura y ganadería

Si en el invierno oyes  tronar, vende la yunta y échala en pan. 

Fuente de pastores, en invierno tiene agua y en verano cagajones.

Las vacas del villano si en el invierno dan leche, mejor la dan en el verano.

Ni en invierno viñadero ni en otoño sembrador, ni con nieve seas vaquero ni de ruines seas señor.

 


Gastronomía

Viandas sanas y vinos buenos, evitan en el invierno fuertes truenos.

Cochino fiado, buen invierno y mal verano. 

Si dieres de comer al diablo, dale trucha en verano y sardinas en invierno.

En invierno, la mejor salsa de la comida es el fuego.

 Invierno, buen tiempo para el hornero y el castañero.

Invierno que mucho hiela, cosecha de fruta espera.

Castañas en cocción, en otoño e invierno, buena alimentación.

 


Religión 

Verano fresco, invierno lluvioso, estío religioso.

Dios nos tenga de su mano en invierno y en verano, y en todo tiempo del año

 

Salud

Si quieres conservarte fuerte y lozano, la ropa de invierno usa en verano.Que de otro modo se expresa así:

Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano, y la ropa de invierno tráela en verano.


martes, 31 de diciembre de 2024

INVIERNO, TEATRO VACÍO

 


Así llamo, Invierno, Teatro Vacío, a la primera parte de mi libro En el cristal del tiempo, publicado en Barcelona, en la Colección El juglay y la luna (Editorial Seuba), en 1988. Ya ha llovido desde entonces. Pero lo que digo en el poemario, y especialmente en este primer apartado, sigue estando vigente porque en poesía todo es válido, ya que las emociones humanas, los deseos, las esperanzas no cambian nunca. Por eso las Canciones para iniciar el año, con que empieza dicho apartado, tratan de la vida, del amor, de la muerte, que son temas fundamentales en toda poesía.

En el poema EL NIÑO leemos:

"El niño

no se asoma a la vida:

irrumpe en la vida

como un agua de nieve

que brota en la montaña

(...)

como un aire de abril

que nace en el océano.

Dios está con él, coloca manos

sin tiempo bajo sus alas nuevas

hechas de aventura,

hechas de paz.

No permitáis que el hambre o la guerra

cercenen la libre sonrisa de su vida."

 


El poema EL HOMBRE dice:

"El hombre está en la vida 

como el agua en el mar, en lucha,

empeñado en su afán de ser acción,

peregrino a cada instante 

(...)

 como el fuego en la hoguera,

ardiendo hasta la gris

y fría quietud de la ceniza. 

Dios está con él, pone relámpagos

de amor entre sus manos

para vestir de eternidad el mundo. 

No permitáis que el odio

escancie prosa cruel en su corazón."

 


En el poema LA MUJER leemos:

"La mujer es la vida,ç

la misma vida levantada,

puesta en pie retando a los relojes

(...)

es la noria

que riega en mil presentes los sembrados,

el molino que vuelve el trigo hermoso

en alimento honradp,

la cálida presencia 

que convierte la casa

en nido seguro y duradero.

Dios está con ella,

pone surcos fecundos en su cuerpo

para llenar el mundo de ternura.

No permitáis que el veneno emponzoñe

la claridad que alumbra su flor de primavera."

 


El poema CON AMOR dice:

"Con amor la vida es día, luz,

camino que recorrer,

aljibe de esperanza en el futuro;

es agua viva de molino,

de noria enamorada,

fruta cuajada en el ramaje,

mano llena de sueños

y corazón amante.

 

Con amor, la vida es amistad,

bienvenida, fuego encendido para el pobre,

recuerdo para el ausente,

mañana bajo el sol

y andamio levantado con herramiestas justas."

 



En el poema EL AMOR leemos:

"El amor es un poema

levantado con pétalos de lucha,

con telones de sueños

y umbrales de esperanza.


El amor es un poema

al unísono escrito por dos almas

que no se conocían

y de pronto deciden

sus dos aguas unir al mismo río."


El poema LA MUERTE dice:

"La muerte en primavera es una ruina,

una muerte más muerte que ninguna,

un racimo

que sin soñar sus uvas en el vino

es pasto de los pájaros.

(...)


Si en primavera mueres,

un brillo de tus ojos

estallará en la sombra de tu cuarto

y un gesto de tus dedos

agitará las hojas de tus libros.

Si en primavera muero,

buscad mis huellas rotas en la hierba,

mirad en los bolsillos de mis trajes

por si allí dejé mis últimos poemas.

La muerte en primavera

es una ruina inesperada."


Finalmente, en el poema INVIERNO leemos:

"Suenan los árboles

a cuerpos sin defensa frente al hacha

del frío. 

Un año se derrumba en el pasado

y otro nuevo se enciende en el presente.

Frente al silencio de la muerte

se yergue el grito de la vida.

Y nosotros, en medio,

como leña que quema siempre el tiempo.

¿Habrá otra primavera?

¿Brotarán las yemas del amor

en nuestras ramas viejas?

En la esperanza azul está la vida.

Y que el invierno pase.

Siempre habrá un niño, 

una mujer y un hombre

que sembrarán en el surco del tiempo

el grito siempre verde de la vida."


Despidamos con respeto este 2024 que enterramos hoy con las uvas de la Nochevieja

y abramos los brazos con buenos  deseos al 2025 de la esperanza,

domingo, 15 de diciembre de 2024

VILLANCICO PARA INSOMNES

 




Si a la una te despiertas

y no te puedes dormir,

date la vuelta en la cama

e imagínate un jardín

con muchas plantas diversas

--y una roja de rubí

llamada de Navidad--

y podrás al fin dormir.



Si a las dos te despertaras

y no pudieras dormir,

date la vuelta en la cama

y ovejas cuenta hasta mil,

y cuando acabes la cuenta,

devuélvelas al redil,

y si las logras juntar

podrás volverte a dormir.



Si a las tres abres los ojos

y no te puedes dormir,

date la vuelta en la cama

y escoge el cuento infantil

que te contaba tu madre

cuando te ibas a dormir.

Si lo repites entero,

te dormirás tan feliz.



Si a las cuatro te despiertas

y no te puedes dormir,

date la vuelta en la cama

y piensa en aquel jardín

con muchas plantas diversas

--y una roja de rubí

llamada de Navidad--,

y acaso puedas dormir.



Si a las cinco abres los ojos

y no te puedes dormir,

date la vuelta en la cama

y vuelve al cuento infantil

que te contaba tu padre

a la hora de dormir.

Si logras decirlo entero,

puede que duermas por fin.

 


Si a las seis te despertaras

y no pudieras dormir,

ponte a contar otra vez

ovejas hasta dos mil,

y una vez que lo hayas hecho

devuélvelas al redil.

Si no te falta ninguna

podrás entonces dormir.



Si a las siete te despiertas

y no te puedes dormir,

date la vuelta en la cama

y pídele, querubín,

a la excelsa Santa Mónica,

madre de San Agustín

que te dé su bendición

para poderte dormir.

 


Si a las ocho te despiertas,

considérate feliz

--conozco a pocos insomnes

que logren tan buen dormir--.

Sólo falta que regales

este villancico a fin

de que otros que no duermen

lo canten como elixir.


 


FELIZ NAVIDAD

domingo, 1 de diciembre de 2024

CUENTO DE HADAS

 


CUENTO DE HADAS

(Adaptación libre de un cuento de Manuel Ugarte de su libro Una tarde de otoño)


PRIMER CUADRO

Una taberna de pueblo.

Lorenzo y la tabernera.


Lorenzo entra en la taberna: Buenos días, buena mujer.

La tabernera, sonriendo: Buenos días tenga usted, buen mozo. ¿En que le puedo servir?

Lorenzo: ¿Conoce usted a una joven que parece campesina, que va vestida como la caperucita roja del cuento y que recoge plantas en el bosque vecino?

La tabernera, sorprendida: ¡Usted se refiere a María! Las señas que me ha dado coinciden con ella. ¡Claro que la conozco! Precisamente va a hacer un año que se instaló aquí con su padre, un viejecito de barba blanca que tose como un condenado. Los dos viven a la salida del pueblo en una choza casi en ruinas que les han cedido las autoridades para que no duerman a la intemperie. Pero ¿por qué me pregunta por María?


 

Lorenzo: Por nada importante. La he visto hoy en el bosque y me ha parecido una joven guapa y lozana y desde luego tan misteriosa como un personaje de cuento. Me he acercado a ella para cambiar unas palabras, pero se ha marchado al verme sin abrir la boca.

La tabernera: Tanto ella como su padre parecen vagabundos que llevan mala vida. No saludan a nadie y se deben creer príncipes en su miseria. Algo malo tienen que esconder para vivir sin patria y sin ley, a la buena de Dios, y sin tratarse con la gente... Aquí se les ve con malos ojos, y bien merecido se lo tienen... Sobre todo María, que no escucha a ninguno de los mozos del pueblo, como si todos fueran poca cosa para ella y se reservase para algún príncipe de cuento de hadas.

Lorenzo: He oído que la llaman “la pordiosera”...

La tabernera: Sí, pero no porque pida limosna. Aunque se puede decir que ella y su padre viven de la caridad... Porque si don Isidoro, el de la finca, les da la comida, es más bien por hacerles un favor que por retribuir el servicio que le prestan por cuidarle las vacas... Claro está que no extienden la mano en los caminos, pero ninguno de los dos tiene oficio... Viven como animales salvajes, sin obligaciones... Hoy están aquí y mañana Dios sabe dónde estarán, y no echarán raíces en ningún pueblo porque son semillas que se lleva el viento... Hay quien dice que acabarán cometiendo alguna fechoría. ¡Gitanos tenían que ser!

Lorenzo, algo decepcionado: Me cuesta creerlo. ¡Lástima si María es así! Muchas gracias por la información. Buenos días.

La tabernera: ¿No quiere tomar algo antes de irse?

Lorenzo: Le prometo pasar en otra ocasión. Gracias de nuevo.

La tabernera. Antes de irse, me gustaría hacerle una pregunta que me está rondando la cabeza desde que intercambió conmigo la primera palabra. ¿Le importa escucharla?

Lorenzo. Puede hacerme las pregunta que quiera.

La tabernera. ¿No será usted uno de esos periodistas que andan buscando una buena historia para su periódico?

Lorenzo, sonriendo. ¡Ah, era eso! Pues no, no soy periodista, pero sí escritor de cuentos o de historias que parezcan sacadas de un cuento

La tabernera. ¡Ya decía yo que tenía que ser una cosa de gente de pluma! Pues gracias, mi curiosidad de mujer se  ha quedado satisfecha. Hasta la vista entonces. Y que tenga suerte con la historia de María, si decide que sea ella su personaje principal. 

Lorenzo. Hasta la próxima vez que venga por aquí. 

La tabernera. Aquí seguiremos.


SEGUNDO CUADRO

Una choza al borde del bosque

Lorenzo

María y su anciano padre, que viven en la choza.



Lorenzo llega a escasos metros de la puerta abierta de la choza. El anciano dormita a medias en un banco apoyado en la ruinosa fachada.

Lorenzo: Buenos días, caballero.

El anciano entreabriendo los ojos: Buenos.

Lorenzo: Tiene usted mucha suerte de vivir en un paraje tan hermoso.

El anciano: Suerte, sí.

Lorenzo: Muchos le envidiarían. Yo, por ejemplo, sería muy dichoso de poder disfrutar de un paisaje así desde la puerta de mi casa.

El anciano, tosiendo: ¿Dichoso?

El anciano no deja de toser.

Aparece en la puerta María y atiende al anciano.

María: Anda, padre, vayamos dentro a que te dé la pócima que preparé con plantas del bosque.

María, con su padre cogido por la cintura, entra en la choza.

Lorenzo, a solas, mira el paisaje dorado de otoño mientras dice aparte: Cuando llega nuestro otoño corporal todo es caída, adiós sin vuelta. ¡Es la vida humana! ¡Todos acabamos igual!

Reaparece María en la puerta de la choza y se dirige a Lorenzo: Buenos días, señor.

Lorenzo, se gira hacia María y sonríe enigmáticamente: Buenos días, María.

María, sorprendida: ¿Cómo ha sabido mi nombre?

Lorenzo: Como se sabe todo, preguntando.

María: ¿Y a quién has preguntado para saber que yo vivía aquí?

Lorenzo: A mi diablillo interior, que a veces sabe cosas increíbles sobre criaturas increíbles como tú.

María, ruborizándose: ¿Te acuerdas de esta mañana?

Lorenzo: Sí, me acuerdo de nuestro encuentro en el bosque y de la extraña sensación que experimenté cuando me acerqué a ti para cambiar unas palabras contigo, y al verme te has marchado corriendo.

María, sonriendo: Eras un extraño y tuve miedo.

Lorenzo, sonríe también: Claro, creíste que era el lobo que quería comer a Caperucita Roja.

 


 

María, riendo abiertamente: Caminemos un poco.

Caminan unos pasos.

María: ¿Cómo te llamas?

Lorenzo: Lorenzo

María: ¡Lorenzo! Como el sol. ¿Y eres de aquí?

Lorenzo: Estoy aquí desde hace algún tiempo.

María: ¿Dónde vives?

Lorenzo: ¿Para qué quieres saberlo?

María: Para ver tu casa.

Lorenzo: Mi casa está muy lejos y, aunque te diera la dirección, jamás la encontrarías.

María: ¿Por qué te escondes de mí?

Lorenzo: No me escondo; pero, ¿qué ganarías con saber esas cosas?

María, mirando al cielo: Tus ojos me han engañado... ¡La vida! ¡Siempre la vida!... Sin ella, hubiéramos seguido andando hasta el sol...

Lorenzo, ansioso: ¿Qué me has querido decir?

María, sorprendida: ¿A ti? Hablaba con un pájaro azul que pasaba por encima de mí.

Lorenzo, suplicante: ¡Habla!

María guarda silencio mientras le mira como si fuera un extraño.

Lorenzo, insistente: Si vas a ser sincera conmigo, te diré dónde vivo, ya que eso parece interesarte .

María: Ya lo sabré yo sola, pobrecito mío. Si lo ocultas por algo será. Y ese algo lo sospecho. ¿Quieres que te diga la buenaventura, misterioso?... Trae esa mano, y que todas las bendiciones caigan sobre ti... Pero mira que no basta que sea sincera contigo y que lo que te voy a decir te retorcerá el corazón porque tienes que saber que el destino está lleno de apariciones malignas que después se reencarnan en los hechos. Lo que te amenaza no te lo deseo yo; tú mismo lo llevas desde tu nacimiento.

Lorenzo le entrega con miedo la mano cerrada.

María: Pero abre la palma y no la mires, que estas cosas las he de leer yo solita...

Lorenzo obedece y con los ojos cerrados presta atención a la voz de María.

 


 

María: Buen caballero, escucha el horóscopo de esta gitanita, que gusanos somos todos y lo que yo sea lo serás tú también, aunque te cubran de diamantes... La suerte te ofrece desde lejos muchos caminos luminosos que tú no distingues, porque tus ojos están cegados por el polvo del camino. Escucha bien lo que te digo, que en ello va la verdad pura, y ni me equivoco ni te engaño. Y en ello encontrarás mucho jugo, porque lo que te roe es la incertidumbre, y bien quisieras saber el porvenir como ya sabes el pasado... Tu secreto me lo guardo, porque no te pertenece ya... Si hubieras podido venir conmigo, te habría mostrado los senderos que nadie sabe y que todos buscan lejos de donde están... Pero tú no puedes venir porque estás en la vida como los demás, y todos en la vida estáis pegados a la sombra, de la sombra no podéis salir ni encontrar los caminos del sol. De lo que te digo saca después la moraleja y ponte en movimiento, que yo te doy las cosas a medio hacer para que me entiendas mejor, porque la verdad no se dice, y lo más claro de todo es lo que nos callamos...

Lorenzo, lleno de inquietud: ¿Porqué no puedo encontrar los caminos?

María, molesta: No me interrogues, niño ansioso, que quien pregunta ofende, y no te voy a dar lecciones con ejemplos, como en la escuela... Con lo dicho basta para que comprendas que la gitanita tenía muchas cosas que contar. Y la última es, distinguido caballero, poseedor de insignias, títulos y preseas, que ya no irás a ninguna parte, porque, aunque pareces quererlo, no lo quieres como hay que querer... Yo me lavo las manos y que te aproveche lo que te he dicho, que yo hago votos por ti y que, si no sales de ello bien librado, no será por culpa mía.

Lorenzo, desconcertado: Pero, María...

María, interrumpiéndole: No hay peros que valgan. Y ya que me has oído y que lo sabes todo, comprenderás que el amor de la gitanita lleva tanto dentro de sí, que tú no lo entiendes... Pero no desesperes...

María le toca el pecho y luego la frente, y luego se gira para irse.

Lorenzo quiere cogerla del brazo para detenerla, pero su vista se nubla y da unos traspiés.

María echa a andar mientras Lorenzo, que ha caído de rodillas a tierra, ve cómo ella se aleja.

María se gira a medias sin dejar de caminar: Piensa sobre lo que te he dicho. Y esconde bien la dirección de tu casa, caballero; que quien desea seguir encerrado en su prisión, debe cuidar la celda... Adiós.

Caen hojas secas sobre Lorenzo, que alarga un brazo como para despedirse de María, que acaba desapareciendo.

Lorenzo, aparte: Verdaderamente esta María es un personaje de cuento de hadas

 


TERCER CUADRO

Un año más tarde.

La taberna.

Lorenzo y la tabernera.


Lorenzo entra en la taberna: Buenos días, buena mujer.

La tabernera: Buenos días. ¿Qué hace usted por aquí de nuevo?

Lorenzo: A cumplir mi promesa. Le dije que volvería en otra ocasión, y aquí estoy.

La tabernera: Ya lo veo. Y aunque sea un año más tarde, más vale tarde que nunca. ¿Y qué se le ofrece, buen mozo?

Lorenzo: De momento, póngame una cerveza. Y después...

La tabernera le sirve el pedido: ¿Y después?

Lorenzo da el primer trago a la cerveza: Me gustaría saber qué ha sido de María. He pasado por el lugar donde está su choza y allí sólo quedan escombros y soledad. De ella y su padre ni rastro.

La tabernera: El tiempo no pasa en balde. Y en un año puede pasar de todo. Los gitanos se han ido a otra parte. Hubo una muerte en el bosque y les echaron la culpa a ellos. ¡Un crimen atroz! Recién ido usted, un hombre del pueblo que fue a cortar leña al bosque para calentar a su familia y pasó todo el día y había vuelto a casa. Gente de aquí fue a buscarlo y lo encontró muerto en el barranco del bosque de un hachazo en la cabeza, según dijeron. Las autoridades registraron la choza de María y su padre y encontraron una segur manchada de sangre. Pero ellos ya había huido.

Lorenzo, preocupado: ¿Y si ellos no fueron los que cometieron ese crimen y alguien dejó allí el hacha para inculparlos, y por miedo María y su padre se vieron obligados a abandonar su vivienda y esta zona para buscar otra más segura?

La tabernera: Aún no he terminado de contarle toda la historia.

Lorenzo, esperanzado: ¿Es que hay más?

La tabernera: Ya le he dicho que en un año pueden pasar muchas cosas. Resulta que en verano de este año, uno de los mozos que antaño había cortejado a María y recibido a cambio calabazas, como tantos otros, no se resignó como ellos y se vengó de la gitana matando al pobre Ismael y dejando el hacha asesina en la choza de los gitanos, según declaró el mozo cuando se entregó en el cuartelillo de la guardia civil... Pero ya era tarde...

Lorenzo, consternado: Y María había desaparecido, tal vez para siempre.

La tabernera: Según habla usted, noto que sentía algo por la gitana.

Lorenzo, reaccionando: No es lo que usted piensa. Yo estoy casado, y felizmente casado. Pero me da pena que una joven así, que parece sacada de un cuento de Grimm, haya tenido que escapar con su padre, anciano y enfermo, debido a uno de los pecados más grandes y extendidos de la humanidad, el racismo.

La tabernera. Se nota que es usted escritor. Por cierto, ¿puedo preguntarle cómo va la historia que iba a escribir y si su protagonista es María?

Lorenzo. Aún no he empezado a escribir nada sobre eso. Pero ahora que han desaparecido María y su anciano padre, tal vez lo haga. Y más con la información que me ha acaba de dar usted sobre ellos dos  y el caso de Ismael. Por cierto, ¿sabe alguna cosa más sobre María, su padre o alguna persona o asunto del pueblo relacionados con ellos?

La tabernera, tras pensar unos segundos. Ahora que me lo pregunta, debo decirle que hace unos meses pasó por aquí una persona como usted, escritor o periodista, que me preguntó si había vuelto a ver por el pueblo o los alrededores a María, y le respondí que no; y como vi que insistía de un modo no tan educado como el de usted, cuando pagó la cuenta, le dije que si con el no que le había dado no tenía bastante. Luego supe que había estado preguntando a varios vecinos cosas sobre María y su padre... Yo  que usted, me pondría a escribir la historia de María antes de que ese individuo u otro lo haga por usted. Y si lo hace hágame llegar una copia.

Salen los dos a la puerta.

Lorenzo, estrechando cariñosamente la mano de la tabernera.   Muchas gracias de nuevo por su ayuda. Y no se preocupe; si escribo su historia algún día, seguro que más tarde o más temprano llegará a sus manos y si no a sus oidos. Adiós.

De camino de vuelta al coche, Lorenzo en un aparte: Esta historia amenaza dejar un rastro doloroso en mi memoria. Lo mejor será escribirla y esparcirla a los cuatro vientos. Así preservaré a otros ilusos del peligro de las supersticiones y de ciertos personajes propios de los cuentos de hadas. Aunque por respeto a María, cambiaré el nombre de la protagonista.