viernes, 8 de abril de 2011
El poema del mes
jueves, 7 de abril de 2011
CURSOS



miércoles, 6 de abril de 2011
Fotografías que hablan
Entre el tiempo y las manos nunca ociosas del que se aprovecha del bien ajeno han escrito esta historia. El protagonista no volverá a rodar por los alrededores con los soles inquietos de su complemento de hierro. Centauro de los bosques y los caminos vecinos, mirará a veces con ternura, a veces con desolación, el medio del que se valía para saludar el rocío de las mañanas y atestiguar los cantos de las ranas en el estanque. Y verá, sin poderlo evitar ya, cómo lo que fue su bicicleta muere un poco más cada día entre las hierbas que lo asfixian y la inmovilidad que le da la verja a la que sigue atado. ¡Araña de hierro apresada para siempre en la red de sus propias telarañas!
martes, 5 de abril de 2011
Una novela del siglo XVIII
lunes, 4 de abril de 2011
CURSOS
"Roque, el Moñigo, dejó de admirar y estimar a Quino, el Manco, cuando se enteró de que éste había llorado hasta hartarse el día que se murió su mujer. Porque Quino, el Manco, además de la mano, había perdido a su mujer, la Mariuca. Y no sería porque no se lo avisaran. Más que nadie la Josefa, que estaba enamorada de él, y se lo restregaba por las narices a la menor oportunidad, muchas veces sin esperar la oportunidad siquiera.
--Quino, piénsalo. mira que la Mariuca está tísica perdida. --¿Y a ti qué diablos te importa, si puede saberse? --decía."
sábado, 2 de abril de 2011
Versos de antaño
LUGARES
Ando por esta senda que tú y yo recorrimos tantas veces. La casa de tus padres vestida por la yedra, el rincón sombreado de la fuente, el molino, tan vivo en otro tiempo, ahora muerto, en ruinas sus paredes y alejado del río. Es este el sitio de nuestras citas, este donde yo te esperaba ilusionado. La arboleda ahí enfrente estaba con sus olmos y los silbos de las oropéndolas. Y al verte, todo se iba, todo se callaba: sólo quedábamos tú y yo y la solemne promesa de no dejarnos nunca. Mas todo ahora ha cambiado de repente, soledad y abandono, hormigas, rotas botellas por el suelo en vez del césped sano que sostenía nuestros cuerpos. Ando por esta senda y me parece que ando acompañado de los fantasmas de ayer camino de la muerte.
PÁJAROS
Estos pájaros que oigo en la vieja senda del río ya no serán aquellos cuyos cantos y vuelos te llevaste contigo. Sin embargo, suenan y vuelan como aquellos otros, repetidos, como si un dios sin alma quisiera mantenerlos vivos. Y si es así, ¿por qué a ti no te trae para verte conmigo y me coges la mano y me llevas contigo? Porque desde que tú te fuiste, cada tarde que llego a nuestro sitio, tengo miedo de volverme loco y tu imagen se pierda en el olvido. Que canten y vuelen estos pájaros. De nuestro vivo amor serán testigos.
RÍO
Ya no hay plata en los álamos ni pájaros cantores en sus ramas: el invierno rabioso llovió salvajemente sus mil aguas y todo lo inundó: sus manos locas revolvieron las cosas que en el alma persistían eternas: la arboleda, el molino, la fuente, la cabaña que entre los dos tejimos para amarnos, la senda feliz que allí llevaba... Y ahora todo está muerto y sin futuro bajo esta agua alocada. Y miro al cielo de luto y a esas nubes que se posan sobre la blanca tapia que rodean la tierra oscura y fría bajo la cual descansas. Y despierto y aliviado respiro porque sigues, amada, durmiendo junto a mí, hermosa más que nunca en nuestra cama.
viernes, 1 de abril de 2011
Prosas de antaño