viernes, 15 de febrero de 2013

POEMA RESCATADO


SUEÑA LA LIBERTAD

























¿Qué pasa que está soñando
de nuevo mi libertad?
¿Qué pasa que de repente
despierta en medio del mar
la luz dormida del tiempo
para que la vea brillar?
Ya comprendo: un año muerto
y otro ha comenzado a andar.,
mientras las llamas del fuego
arden sin poder quemar,
y el mundo marcha al revés
sin poderlo remediar.
Y es que ya lo he dicho: sueña
de nuevo mi libertad.

miércoles, 13 de febrero de 2013

SOLILOQUIOS DE MALA UVA


LA Ñ DE ESPAÑA
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
A Espana le han robado la ñ de España, los sueños que la soñaban y al cielo la levantaban, los cañones que atronaban y la hacían invencible y envidiada, las morceñas de la infancia, las aventuras arroñadas y entoñadas en n olvidos y nostalgias,
Le han robado las entrañas de breñas, cañadas, cañas... donde vivía el ángel de la añoranza, las luchas y las hazañas y la han dejado sin nada.
Ya no es dueña ni señora de sus alas; en vez de ser dura peña es pena blanda.
Le han robado hasta el mañana.
La han convertido en madre extraña para la propia camada, y en sus esquinas ingratas ondean las malas sañas; y hasta las aguas que bañan sus costas se han vuelto bravas, hoscas y hurañas.
¿Dónde están las espadañas que a la batalla llamaban?
¿Y los puños que empuñaban los puños de las espadas?
¿Dónde la ñ de España que las almas arañaba recordándoles la magia de ser hijos de su entraña, de ser hijos cariñosos de la inextinguible España?

lunes, 11 de febrero de 2013

EL RELATO DEL MES


MIRA DEBAJO DE LA CAMA




 
 
 
 
 
 
 






Lo que voy a contar sucedió hace algunos años. Un grupo de chicas querían celebrar la noche de Halloween en casa de una de ellas. Sin embargo, lo que las muchachas creían ser un juego, resultó realmente una horrible pesadilla.
Cuando cuatro de ellas llamadas Eulalia, Ramona, Florita y Nicolasa llegaron a la casa de Mercedes, la anfitriona, se pusieron a jugar al parchís. Comiéndose las fichas unas a otras se lo pasaron en grande. Luego la madre de Mercedes les sirvió la cena, y cuando acabaron de comer las castañas asadas y los dulces que tenían de postre, subieron al cuarto de Mercedes, donde se pusieron cómodas para ver algunas películas de fantasmas y muertos vivientes. Películas que, lejos de atemorizarlas, les gustaban con locura, de ahí que hubieran decidido celebrar el Halloween precisamente viéndolas, aunque no supiesen qué significaba ni por asomo la celebración de esa fiesta.
Cuando se cansaron de ver las películas, apagaron las luces y la anfitriona pidió a sus amigas que le contaran historias de miedo. La primera que se dispuso a contar la suya fue Eulalia, pero Nicolasa se opuso diciendo que ya habían visto demasiados muertos y  fantasmas  y encendió la luz para proponer jugar a otras cosas. Entonces Eulalia, molesta con la anterior porque le había impedido contar su relato, apagó la luz. Nicolasa la encendió nuevamente y las dos chicas se pusieron a discutir, mientras Mercedes trataba de calmarlas y Florita y Ramona sólo observaban la escena.
Finalmente, se calmaron los ánimos, y las chicas se recogieron en las literas preparadas para pasar la noche y apagaron la luz. Hacía un rato que permanecían calladas, cuando de repente, se oyó un grito prolongado que procedía de debajo de la litera que ocupaba Mercedes. Florita, que era la que más cerca estaba de la llave de la luz,  procedió a encenderla. Y fue cuando se dieron cuenta de que Eulalia no estaba en su litera, sino debajo de ella. Ramona se tiró de la suya y el resto la imitó para mirar debajo. Allí seguía Eulalia, pálida con la cara aterrada y sudorosa. Y sin hablar. Mercedes le tomó el pulso y lo notó rapidísimo como a punto de explotar.

--¡Está muy mal!—dijo—Ayudadme a llevarla al lavabo. Le mokaremos la cara con agua fría y así puede que se tranquilice.

Las amigas le obedecieron y entre todas arrastraron hacia allí a Eulalia. Pero cuando iban a abrir la puerta del lavabo, Eulalia se puso a chillar como una posesa:

--¡No!, ¡no!, ¡por favor! ¡No abráis esa puerta!

Mercedes le preguntó extrañada:

--¿Por qué no quieres que abramos la puerta? Es mi lavabo. Y sé que no hay nadie ahí.

--¡Me está buscando!—exclamó Eulalia espantada.

--Pero, ¿quién te está buscando?—le preguntaron todas a la vez.

--¡Él!, ¡él!

Las chicas empezaron a sudar de miedo, pero Mercedes, rehaciéndose, abrió la puerta del lavabo de golpe y miró dentro.

--No hay nadie. Ya te lo dije.

Eulalia, acompañada de sus amigas dio unos pasos hacia el lavabo. Entraron y tras cerrar la puerta, le mojaron la cara. Eulalia pareció tranquilizarse. Pero cuando iban a salir, Eulalia empezó a gritar de nuevo:

--¡No!, ¡no!, ¡por favor! ¡No abráis esa puerta!

Pero las chicas la abrieron otra vez sin hacerle caso. Y como antes, tampoco había nadie, aunque la ventana estaba abierta. Mercedes se acercó para cerrarla.
Y entonces vio una criatura flotando en el exterior, que en un instante desapareció. Mercedes no pudo evitar un grito. Eulalia se reunió con ella.

--Lo has visto, ¿verdad?

Mercedes asiente mientras las demás, sorprendidas, preguntan:

--¿A quién? ¿A quién has visto?

--No sabría deciros. Era una criatura extraña, como de otro mundo.

--Es él –dijo Eulalia--, el hombre que me obliga a meterme debajo de la cama.

Las chicas ya no pudieron aguantar más. Presas del pánico, corrieron hacia el dormitorio donde dormían los dueños de la casa para contarles lo que estaba pasando. En el trayecto, Florita le dijo a Mercedes:

--¿No te extraña que con el jaleo que hemos armado no se hayan despertado tus padres?

--Ahora que lo dices, sí. Aunque a veces toman somníferos.

Cuando llegaron a la puerta de la habitación, Mercedes les pidió a sus amigas que esperaran fuera. Mercedes entró y al cabo de dos segundos volvió al pasillo con los ojos abiertos de terror. Y sin habla.

--¿Qué ocurre?—le preguntaron las amigas.

Finalmente, pudo decir:

--No están durmiendo en la cama.

Ramona dijo:

--Lo mejor es salir corriendo.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dicho y hecho, y detrás de ella salieron Florita y Nicolasa. Se oyó el golpe de la puerta de la calle al cerrarse. Y arriba permanecieron Mercedes y Eulalia sin saber qué hacer. De pronto Eulalia le dijo señalando el interior del dormitorio:

--¡Mira debajo de la cama!

--No puedo. Estoy muerta de miedo.

--Pues lo haré yo.

Llegó a la cama y se tumbó en el suelo para mirar debajo.

Se incorporó pálida y temblorosa y volvió con su amiga.

--Tus padres están ahí, bajo la cama, los dos muertos y desfigurados. Ven, míralos tú misma.

Las dos chicas se acercaron cogidas de la mano. Pero cuando iban a agacharse para mirar debajo de la cama, salió de allí intempestivamente una criatura vaporosa y y horrible que derribó a las dos camino del pasillo. Cuando se levantaron salieron corriendo y les dio tiempo aún de ver cómo se refugiaba en el cuarto de Mercedes. Ésta, impulsada por una fuerza superior, quiso seguirla, pero Eulalia la detuvo.

--Tú no vayas. Me quiere a mí.

Y, sin esperar la reacción de su amiga, desapareció en su cuarto. Luego se hizo el silencio. Mercedes no sabía qué hacer ante la dilatada ausencia de Eulalia. Finalmente, decidió entrar en su cuarto y averiguar qué estaba pasando. Allí reinaba un silencio extraño, como si algo horrible fuera a ocurrir o hubiera ocurrido ya. Por debajo de la litera que había ocupado Eulalia durante la fiesta asomaban sus pies desnudos. Mercedes enchó a andar hacia allí. Con voz temblorosa llamó:

--¡Eulalia!

Silencio.

--¿Quieres dejar de hacer tonterías? ¡Háblame, por favor! Mejor, ¡sal de ahí y salgamos de la casa!

Entonces una voz delgada y lejana como procedente de otro mundo se derramó por el cuarto para decir cinco palabras:

--¡Mira debajo de la cama!

Mercedes sintió ganas de salir de allí, pero la fuerza anterior la empujaba a seguir adelante. Y sin esperar más, cogió de los pies a su amiga y tiró de ella primero suavemente y enseguida de golpe. Lo que vio después la dejó helada. Su amiga estaba desfigurada como sus padres. No tenía ojos ni uñas en las manos, y a la altura del pecho se veía un gran hueco por donde la criatura le había extraído el corazón. Y Mercedes gritó, gritó tanto que a los gritos acudió un vecino, que, tras forzar la puerta de la calle, subió la escalera de las habitaciones superiores y entró en el cuarto de Mercedes, que estaba a punto de caer desmayada.

Un  mes después de lo ocurrido, Mercedes permanecía en un frenopático en estado catatónico y el vecino que entró en la casa para salvarla desapareció de repente. En la oficina donde trabajaba les extrañó poderosamente su raro absentismo laboral pues casi nunca había faltado al trabajo y cuando lo hacía, solía llamar por teléfono avisando de su ausencia. Así que el jefe denunció a la policía su extraña desaparición y cuando los agentes de la ley entraron en su casa lo descubrieron muerto debajo de su cama.

miércoles, 6 de febrero de 2013

LA COCINA DE LA LITERATURA (3)


SOLUCIÓN de la actividad de la entrada ANTERIOR:


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
él

Tú, jamás

Sé, tú

dé, físico-química

él, demás

mío

más, Sí

Tú, más, él

té, más, limón

egoísta, sí

rápidamente, sé, más

Él, mí.

él, regaló, té, marroquí.

Él, también, mí

Decimoséptima, baúl, está

 
PASEMOS A LOS PROBLEMAS QUE PLANTEA LA  PUNTUACIÓN

La Puntuación tiene sus secretos, si bien, tras un estudio concienzudo de los empleos de los principales signos de puntuación y su práctica atenta, acaban siendo superados. Sin embargo, es útil tener en cuenta los siguientes consejos:
 

1. Evite poner muchas comas en sus escritos; limítese a los casos necesarios:

vocativos (Espera, Juan, a que llegue el cartero),

aposiciones ( Madrid, capital de España, posee un clima continental),

elementos homogéneos de una serie (El chopo, el álamo, el sauce son caducifolios)

 
2. No olvide poner delante y detrás de:

comillas (Sócrates dijo: “Yo sólo sé que no sé nada”),

signos de interrogación  (¿Qué hora es ahí en Nueva York?)

signos de puntuación (¡Qué sereno está hoy el mar!)

 
3. Tampoco debe confundir el guión, que se emplea sobre todo para separar palabras al final de renglón, con la raya, que se emplea en los diálogos para introducir la intervención de los interlocutores.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Como lo que queremos es que haga prácticas para mejorar el empleo de los signos de puntuación, le proponemos una actividad divertida. Se trata de colocar varias veces en un testamento sin puntuar los signos de puntuación pertinentes, de modo que cada vez resulte heredero uno de los personajes mencionados en él: sobrino, hermano, sastre, mendigos.

 

He aquí dicho testamento:

Dejo mis bienes a mi sobrino no a mi hermano tampoco se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es mi deseo yo Benito Martínez

 

Otra actividad divertida. Se trata de una pequeña fábula de ocho versos octosílabos transcrita como si fuera prosa y sin un solo signo de puntuación. Una vez que usted haya colocado sus correspondientes signos, deberá componer la fábula.

 

He aquí el texto:

Mal hayan amén tus golpes decía el clavo al martillo Qué daño puedo yo hacerte que me aniquiles impío Y el martillo contestaba No te destruyo te afirmo Quien mayor virtud pretende necesita ser sufrido

 LAS SOLUCIONES DE AMBAS ACTIVIDADES en la próxima entrada de
LA COCINA DE LA LITERATURA
 

lunes, 4 de febrero de 2013

SABER DE POESÍA (5)


 

6.      Minipoemas. El haikú

 




 

















También conviene tener en cuenta otros aspectos de forma y extensión poéticas para valorar la calidad, belleza y perfección del poema.

Y el haikú es el ejemplo más palmario para tratar los dos aspectos citados, el de la forma y el de la extensión. Empecemos por definirlo.

El haikú es sin duda uno de los más pequeños poemas que existen en la literatura universal. Es creación japonesa y consta de tres versos que suman en total diecisiete sílabas, distribuidas de la siguiente manera: cinco sílabas en el primer verso, siete en el segundo y otras cinco en el tercero y último. No existe, generalmente, la rima en este tipo de estrofa, si bien hay muchos poetas que prefieren emplear la rima asonante entre el primer y tercer verso.

Comprobémoslo en los dos siguientes ejemplos:

 

1º. De Matsuo Basho:

 

Este camino  (5)
ya nadie lo recorre  (7)
salvo el crepúsculo. (5)    

(El tercer verso cuenta con seis sílabas gramaticales, pero en métrica, como la última palabra del verso, crepúsculo, es una palabra esdrújula, se le resta una sílaba.)

 

 


2º. De Yosa Buson


Blanco rocío.   (5)
Cada púa en la zarza (7)
tiene una gota. (5)





La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y el arrobo que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza.

 "Rostro amarillo:
Sobre la tierra seca
 reza el narciso."

“¡Las amapolas!
¿Por qué lloran los trigos
lágrimas rojas?”

“Flor del narciso:
Talismán infalible
contra el olvido.”

 

He aquí una muestra considerable de haikús rimados de cosecha propia dedicados al poeta mexicano Octavio Paz, gran aficionado a escribir haikús:

 

Taller del verso:
Dejar a las palabras
en puro hueso.


Octavio Paz:
Librar a las palabras
de utilidad.


Entre las cañas,
aprende humilde el viento
música maga.


 






















Luz modernista:
Se visten las ninfeas
de ocaso y prisa.

 
Llora el otoño
sobre las hojas muertas
del viejo chopo.


Palpa el botijo:
Cuenta dentro la sombra
del agua en siglos.


Copa de vino:
Baco derrama luto
sobre tu nicho.

 
Mírate dentro:
Corre por ti una gota
del Dios eterno.


La brocha pinta
paisajes japoneses
con niebla herida.


Octavio paz:
Se hizo verso la piedra,
piedra Solar.

 















Y aquí unas muestras de haikús ajenas, unas rimadas y otras sin rima:

 

Se muere el cáliz
en la tarde que inclina
todo su alarde.

 
Humilde beso
en la chispa del aire
rompe la noche.

 
La lluvia de oro…
Mariposas que vuelan
una vez sólo.


Vive la escarcha
sobre las limonarias
copos de nieve.

 
Hábito habita
el convento del aire…:
la capuchina.

 
La flor del sueño
es la flor predilecta
del jardinero.
 

El nardo crea
el aura perfumada
que lo rodea.

 
Hay otro adiós:
Un beso de claveles
sobre tu frente.

 
Flor del olvido:
Poco a poco me quitas
lo que he vivido.

 
Las mariposas
son capullos etéreos…
de nubes blancas.

 

sábado, 2 de febrero de 2013

EL POEMA DEL MES


 

EL ÚLTIMO SILENCIO DE MACHADO

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El invierno le ha echado hacia la orilla
donde el mar nos enseña
que la vida es frágil amapola
que se muere en un día.

Las olas rompiendo en espumas
sobre la carne rosa de la playa
se reflejan en su mirada agónica
mientras su corazón piensa en la oscura
mordaza de la losa. Ya no tienen
lugar aquí los versos. Los poemas
son luz que al tiempo nublan.
Sólo quedan los ojos asidos al silencio.
El último silencio de Machado.
La esencia iluminada del poema.
 
El invierno le aparta de la vida.
Y regresa al hotel para dejarse
en los brazos de la Palabra única
y firma con el alma su pecado.

Su pecado tremendo de llamarse
don Antonio Machado, fiel obrero
del andamio de no ofender a nadie.
Su pecado tremendo de buscar
a Dios en las palabras y en la niebla
y encontrarlo en la playa de Colliure.
 
El último silencio fue en febrero,
y hoy es palabra de oro que renace
mientras digo su nombre en el poema.

 

 

jueves, 31 de enero de 2013

VERSIONES DEL INFRAMUNDO


CHAT


 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Como cada noche tras salir del trabajo Patricia llegó a casa, encendió el portátil y conectó el correo electrónico. Luego, empezó a chatear con sus amigos. Pero enseguida un pop upapareció en la pantalla.

--tanato@hotmail.com y a continuación: ¿Deseas agregar esta dirección a tu correo? Los contactos del correo forman parte de tu red de Windows live.
Patricia escribió mientras denegaba con la cabeza:

--No, gracias.

--No te preocupes, no le diremos a nadie que has rechazado esta dirección.

Patricia, mosqueada, se dijo:

--¿Quién se ocultará tras este tanato@hotmail.com? Volvió a denegar con la cabeza y decidió seguir chateando con sus amigos, pero la curiosidad acabó venciéndola, y aunque no solía chatear con nadie que no fuese conocido, aceptó la dirección. Cliqueó sobre el nuevo nombre.

--Hola, ¿quién eres?—escribió.

Pasaron unos segundos sin que nadie contestara. Volvió a denegar con la cabeza y, decidida, levantó el dedo para acabar con aquel contacto. Fue entonces cuando la cam se encendió sola y en la pantalla pudo leer “Tanato”.

--Hola, Patri. ¿Me dejas que te llame Patri?

--Pero…
--Patri, esta noche estás preciosa.

Asustada, Patricia puso la mano sobre el visor. Luego escribió comida por los nervios:

--¿Quién eres? ¿Te conozco?

--Tú y yo vamos a ser muy buenos amigos, seguro.

--Pero ¿quieres decirme quién eres?

--Mi nombre es Tanato.

--¿Tanato? Es un nombre muy extraño. ¿De dónde es?

--Su origen es griego.

--¿Griego?
--Sí, así es.

--Yo me llamo Patricia Valentí.

--Lo sé.

--¿Me conoces?

--Se puede decir así.

Patricia sintió cierta desconfianza, pero siguió escribiendo.

--¿De qué me conoces?

--Te conozco desde que naciste.

--¿Eras amigo de mi familia?

--No exactamente.

--¡Qué raro es todo esto! Cuéntame algo de ti.

--Pues verás, llevo tantos años en este mundo que casi no recuerdo cuando nací.

--No será para tanto.

--Lo cierto es que, a pesar de mi edad, aún estoy en plena forma.

--¿A qué te dedicas? ¿O estás jubilado?

--¿Jubilado yo? Jajajajaja. ¡Jamás me jubilaré!

--Sigues pareciéndome muy raro. Entonces, ¿qué haces?, ¿en qué ocupas tu tiempo?

--Podríamos decir que al mundo del trasporte.

-- Muy interesante.

--Y tú, Patri, ¿a qué te dedicas?

--Trabajo en publicidad. La publicidad ha sido siempre un sueño desde que era niña, y ahora, que voy camino de los cincuenta añitos, sigo adorando mi trabajo.
--Eso es importante.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 




Durante todo aquel mes Patricia pasó largas horas chateando con Tanato. Lo cierto era que aquel ser extraño, sabía tratarla mejor que muchos de sus mejores amigos. Cuando hablaba con él, se sentía muy a gusto; era como ir a la consulta de un psicólogo y vaciarse por completo. Esa fue la razón por la que Patricia empezó a pensar que podría ser interesante conocer a Tanato.

Y un día escribió:

--¿Sabes, Tanato? Llevo unos días dándole vueltas a la idea de que podríamos conocernos. ¿Qué te parece? Creo que ya hemos hablado bastante de nosotros y ha llegado el momento de vernos en persona.

--¿Estás segura de ello?

--¿Por qué lo preguntas?

--Porque, pese a nuestras largas conversaciones, soy un completo desconocido.
--Ya no. Me conoces casi mejor que yo misma. Y cuando hablo contigo me transmites tanta paz.

--Dime. ¿Te atreverías a hacer un viaje conmigo?

--¿Un viaje?

--Sí, ¿te atreverías a acompañarme en uno de mis trasportes?

Patricia dudó unos instantes, pero luego contestó con firmeza:

--Cuando quieras. De joven realicé muchos viajes con amigos que había conocido en las discotecas.

--Veo que realmente ya estás preparada.

--¿Preparada?
--Sí, preparada para… viajar.

--¿Y cuándo nos vamos?

--¿Qué te parece pasado mañana cuando salgas de trabajar?

--¿Este fin de semana?

--Sí.
--Pues en principio muy bien.

--De acuerdo. Entonces te recogeré el viernes al salir de la oficina.

--Perfecto.
Aquel viernes Patricia se llevó a la oficina una mochila con las cosas indispensables para el viaje. Estaba muy nerviosa. Por fin iba a conocer a Tanato. Llevaba tantas noches hablando con él que la idea de conocerle la emocionaba. Seguro que iba a pasárselo de película. Con Tanato era difícil aburrirse. Era un hombre tan culto y tan interesante. Lo raro era que con sus conocimientos y su cultura no fuera más que transportista.
Patricia miró el reloj de la oficina; ya eran las seis, la hora de salir. Se incorporó, cogió su mochila y empezó a andar. De pronto, empezó a sentirse mal. Un extraño dolor localizado en el pecho con extensiones a su brazo izquierdo le hizo temer lo peor. En efecto, a los dos segundos Patricia caía fulminada al suelo ante el estupor de sus compañeros. Medio inconsciente aún y sin que se le hubieran ido los fuertes dolores, Patricia miró a su alrededor. Fue entonces cuando escuchó la voz de un hombre que le decía:

--Hola Patri, soy Tanato. Ha llegado la hora de que nos vayamos. Creo que estás preparada para irnos.

--¿Has dicho irnos? Ahora caigo. Estoy sufriendo un infarto, ¿no es así?

--Sí, Patri. La hora exacta de tu muerte tendrá lugar en cinco minutos.

--¿Cómo?
--¿Sabes que significa realmente mi nombre?

--No.
-Tanato significa en griego muerte. Lo siento, Patri, pero ha llegado tu hora y he venido a por ti.

--¿Qué?
--Traté de hacerlo más fácil. Pensé que si me conocías antes, este viaje te resultaría menos desagradable. Confías en mí ¿no?

Patricia miró alrededor y se dio cuenta de que nadie más veía a Tanato. Todos sus compañeros la miraban pensando que tras el infarto sufría alucinaciones.

Patricia dijo:

--Sí, confío en ti, Tanato.

--Bien, ahora tendremos todo el tiempo del mundo para hablar.


Cuando llegó la ambulancia, Patricia Valentí ya había muerto. Sin embargo, hubo algo que extrañó mucho a todos. Pese a los fuertes dolores que le había provocado el infarto, en la cara de Patricia sólo había serenidad y en sus labios se esbozaba una dulce sonrisa.