viernes, 5 de agosto de 2011

Fotografías que hablan

Azar sobre el estanque

Las espadañas se duelen del azar. Las cañas entonan su elegía nada más nacer la mañana porque se les ha venido encima una acacia inconstante. El árbol crecía hasta hace poco en la orilla del estanque y gozaba mirándose en su espejo, siendo testigo de las evoluciones de los patos y las fochas sobre el agua y entre las hojas y flores de los nenúfares y de las tomas de sol de los negros galápagos sobre el islote. Gozaba. Hasta que el azar, unido a la inconstancia de las raíces, favorecieron el derrumbe blando del tronco, las ramas, las hojas y los pámpanos del árbol sobre la sombra callada y verde de las cañas y las espadañas. Ahora el cuadro del drama está servido. Hasta que los empleados del Medio Ambiente no retiren la derrumbada acacia, será un estorbo, un insulto a los reflejos y a la vida tranquila y sosegada de los patos, las fochas, los galápagos del estanque. Aunque en el mejor de los casos servirá de inspiración a los solitarios que pasen por este paraje.


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